- La presencia del gusano barrenador y la pérdida del permiso de exportación de Nuevo León a EU evidencian corrupción en uniones ganaderas.
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MONTERREY, NL.- La llegada del gusano barrenador a México y la pérdida de Nuevo León del permiso de exportación a EU son síntomas de una misma “enfermedad”: la corrupción de las uniones ganaderas que operan un mercado negro de aretes identificadores, denunció Humberto Amador Zaragoza, ex Subsecretario de Ganadería de Veracruz.
Este problema que padece la ganadería a nivel nacional, agregó, alcanzó primero a Nuevo León en el 2023, tras la pérdida del estatus sanitario que requiere la autoridad estadounidense para la exportación y el próximo podría ser Veracruz.
Independientemente del gusano barrenador, que provocó un primer cierre total de la frontera estadounidense a las reses mexicanas en noviembre del 2024, EU exige a México que el ganado de exportación sea trazable y haya sido inspeccionado contra la tuberculosis, de lo contrario revoca el estatus sanitario, como le sucedió a Nuevo León.
Sin embargo, señaló el ex funcionario, quien ocupó el cargo del 2018 al 2024, las uniones ganaderas estatales en todo el País antes de garantizar el cumplimiento de las normas federales e internacionales, prefieren hacer negocio ilegalmente con los aretes identificadores.
Estos aretes, aseguró, son vendidos hasta en mil 600 pesos a comercializadores informales no registrados, cuando su venta legal es por un precio de alrededor de 45 pesos.
Con los identificadores vendidos a sobreprecio, refirió, es como también ingresa a México el ganado ilegal de Centroamérica, que es “legalizado” artificialmente, lo que habría traído al País los primeros casos del gusano barrenador.
El mercado negro, asimismo, estaría impidiendo la recuperación del permiso de exportación de Nuevo León, que requiere un censo de ganado inspeccionado contra la tuberculosis, conocido como “barrido”, protocolo que rompería el esquema de simulación.
Indicó que el objetivo de los aretes es tener registro de cada animal mexicano desde su nacimiento y de cada traslado que realiza, pero cuando éstos corrompen el sistema de trazabilidad ganadera, EU detecta discrepancias, por ejemplo, entre los números del identificador y la Unidad de Producción Pecuaria de origen.
“Está todo truqueado, la información viene falsa y entonces, cuando llegan los gringos dicen ‘te voy a tener que quitar el permiso porque todo está falso’, por eso a ellos (la Unión Ganadera Regional de Nuevo León) no les conviene que se hagan más barridos, porque es evidenciarse”, dijo Amador Zaragoza en entrevista.
Consideró que con la prohibición a Nuevo León de recibir reses del sureste por parte del Gobierno federal desde noviembre pasado, la Entidad tiene aún más riesgo de contagios del gusano barrenador, debido a la entrada de reses ilegales.
La Unión Ganadera Regional de Nuevo León es encabezada por Noel Ramírez, quien acusó en noviembre que el “barrido” no se ha podido completar por falta de recursos estatales, mientras que el Estado atribuye el retraso a un atorón administrativo en la Unión.


