- El derrame en el Golfo de México evidenció un patrón en la industria petrolera: buques que navegan con el sistema AIS apagado, conocidos como “dark vessels”.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- El derrame de hidrocarburo en el Golfo de México ventiló un patrón en aguas petroleras y es que buques naveguen con el sistema de identificación automática (AIS) apagado, los llamados “dark vessels”.
Esto, entre otras cosas, para realizar transferencias irregulares de crudo lejos de los radares oficiales.
Mientras el Gobierno federal reconoce que no ha podido identificar con precisión al buque responsable del vertimiento, datos satelitales y testimonios de trabajadores petroleros perfilan un escenario donde el tráfico marítimo opaco coincide con la presencia de hidrocarburo en zonas de extracción.
El Secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, admitió que al menos 13 buques estuvieron en el área de fondeo frente a costas de Coatzacoalcos durante el periodo en que se detectó la mancha, sin que hasta ahora se pueda determinar cuál realizó la descarga.
En paralelo, plataformas de monitoreo como SkyTruth identificaron desde el 14 de febrero una estela de hidrocarburo de más de 53 kilómetros de longitud asociada a una embarcación que navegaba sin transmitir su ubicación.
Este comportamiento es utilizado globalmente para evadir controles, desde sanciones internacionales hasta actividades ilícitas.
En el caso mexicano, especialistas y trabajadores del sector advierten que ese patrón coincide con operaciones conocidas como huachicol en altamar, donde buques apagan el AIS para realizar transferencias ilegales de petróleo.
En condiciones normales, la carga de crudo en mar abierto es una práctica legal en la industria petrolera. En plataformas pueden transferir hidrocarburo a buques tanque mediante mangueras o sistemas flotantes. Sin embargo, ese mismo esquema puede replicarse de forma ilícita.
Fuentes petroleras describen tres rutas posibles, la transferencia directa con complicidad interna en plataformas, el traspaso indirecto entre buques -uno legal y otro “fantasma”- o la extracción mediante apertura irregular de líneas.
La embarcación sin registro, diluye la trazabilidad del producto.
Trabajadores de plataformas en la Sonda de Campeche reportaron que entre el 6 y el 10 de febrero detectaron hidrocarburo en instalaciones de Petróleos Mexicanos, en la zona de Abkatún.
Además, ambientalistas documentaron una mancha de hasta 50 kilómetros cuadrados cerca de esa misma zona.
Autoridades federales han reconocido al menos tres posibles fuentes del contaminante: un buque en fondeo, emanaciones naturales conocidas como chapopoteras, en la Sonda de Campeche y una posible fuga no identificada.
Sin embargo, la presencia de embarcaciones con el AIS apagado en una zona estratégica de producción petrolera eleva las sospechas sobre operaciones clandestinas.
Apagar el transponder en mar abierto no es un hecho menor. En la industria marítima se considera una señal de alerta asociada a tres actividades: evasión de sanciones, pesca ilegal o tráfico de mercancías, incluido el petróleo, de acuerdo con fuentes que conocen de esos sistemas.


