- La paradoja golpea con números: en México, quienes menos tienen enfrentan los mayores aumentos en el precio de la vivienda.
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CIUDAD DE MÉXICO.- La paradoja golpea con números: en México, quienes menos tienen enfrentan los mayores aumentos en el precio de la vivienda.
Las casas de interés social se encarecieron 11 por ciento en el último año, frente al 7.5 por ciento que subió la vivienda residencial destinada a sectores de mayor poder adquisitivo. Así lo revela el número 34 del Boletín de análisis económico de la Escuela de Negocios ITESO, con datos de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) al primer trimestre de 2026.
El fenómeno no es coyuntural. En la última década, la vivienda social acumuló un encarecimiento de 109.9 por ciento, ligeramente por encima del 103.2 por ciento que registró la vivienda residencial. Para dimensionarlo: una casa de interés social que en 2017 valía 500 mil pesos hoy cuesta más de un millón 49 mil 500 pesos.
“Se está limitando aún más el acceso a la vivienda, esencialmente para las familias con menores ingresos”, advirtió Mireya Pasillas Torres, académica del ITESO y encargada editorial del boletín.
En la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), el problema es más severo que en el resto del País.
El Índice de Precios de la SHF al primer trimestre de 2026 ubica a Jalisco con un alza del 12.6 por ciento anual en el valor de sus casas, frente al promedio nacional de 8.7 por ciento. En términos acumulados desde 2017, la entidad registra un encarecimiento del 132 por ciento, casi 30 puntos porcentuales por encima de la media nacional.
La ZMG es la zona metropolitana con los mayores incrementos de costo de vivienda en todo el País, superando a Monterrey (9.3 por ciento), Querétaro (6.6 por ciento) y el Valle de México (5.1 por ciento).
El boletín atribuye estas presiones, en parte, al deterioro del mercado laboral local.
CRECE LA BRECHA
El documento del ITESO advierte que la brecha entre los precios del mercado y la capacidad de pago de los trabajadores se ensancha.
En Jalisco, más de 105 mil personas perdieron su empleo formal en el último año, mientras que la tasa de informalidad laboral subió al 48.6 por ciento de la población ocupada.
A nivel nacional, la situación no es mejor: se perdieron 31 mil 502 plazas formales mientras casi 600 mil trabajadores engrosaron las filas de la economía informal.
En ese contexto, una de cada cuatro personas en Jalisco no tiene ingresos suficientes para costear la canasta básica alimentaria, es decir, vive en pobreza laboral.
“El mercado habitacional continúa alejándose de la capacidad de pago de amplios sectores de la población, reforzando la necesidad de políticas públicas orientadas a ampliar la oferta de vivienda asequible”, concluyó el boletín.




