- Durante décadas, el sur de Quintana Roo ha vivido con una sensación persistente de rezago.
AGUSTÍN AMBRIZ
MAHAHUAL, Q. ROO.- Durante décadas, el sur de Quintana Roo ha vivido con una sensación persistente de rezago. Mientras Cancún, Playa del Carmen, Tulum, Cozumel e Isla Mujeres concentraban inversiones multimillonarias, infraestructura turística y crecimiento económico, Chetumal, Mahahual y otras comunidades de Othón P. Blanco, así como Bacalar observaban desde la distancia el desarrollo que parecía reservado para el norte del estado.
Por eso, cuando el 10 de octubre de 2024 la gobernadora Mara Lezama Espinosa apareció junto a directivos de Royal Caribbean para anunciar la construcción de Perfect Day México en Mahahual, la noticia fue recibida como algo más que un proyecto turístico: para muchos representó la posibilidad de saldar una deuda histórica con el sur.
Seis días después, el mensaje adquirió una dimensión nacional. Desde Palacio Nacional, durante la conferencia mañanera del 16 de octubre, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el secretario de Economía Marcelo Ebrard Casaubón incorporaron a Perfect Day dentro del paquete de inversiones estratégicas para México, consolidando la percepción de que el proyecto era ya una realidad en marcha.
La expectativa se disparó. Empresarios comenzaron a planear inversiones, proveedores iniciaron acercamientos con la naviera, universidades exploraban adecuaciones académicas y comunidades rurales buscaban formas de incorporarse al desarrollo prometido.
Pero dos años después, la historia dio un giro abrupto. La secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena Ibarra, anunció que el proyecto no sería autorizado. Y con una sola declaración se derrumbó una expectativa colectiva que había comenzado a reorganizar la economía y las aspiraciones del sur del estado.
Hoy, tras la reciente visita de Bárcena a Mahahual, el gobierno federal plantea un nuevo modelo de desarrollo sustentable, descarta declarar la zona como Área Natural Protegida y promete atender los rezagos históricos con recursos públicos.
Sin embargo, en estos momentos, para muchos habitantes la pregunta sigue siendo la misma: ¿Qué pasó con la inversión que ya había sido anunciada como un hecho por la propia gobernadora y por la presidenta de la República?

I. LA PROMESA: CUANDO EL SUR CREYÓ QUE HABÍA LLEGADO SU MOMENTO
El anuncio que encendió la esperanza. El 10 de octubre de 2024, en el Centro de Convenciones de Chetumal, Royal Caribbean presentó oficialmente Perfect Day México.
La naviera prometía construir en Mahahual uno de sus destinos insignia para cruceristas, replicando el modelo de éxito desarrollado en CocoCay, Bahamas.
Durante el evento, Mara Lezama celebró la decisión de la empresa. “Estamos muy entusiasmados de que Royal Caribbean haya decidido invertir en Mahahual, una tierra de oportunidades y gente trabajadora. Mi administración espera trabajar muy de cerca con la compañía para asegurar un destino sustentable que traiga prosperidad compartida a la región y que nuestras comunidades locales sean parte de esta inversión histórica”, declaró la gobernadora.
El mensaje fue interpretado como el inicio de una nueva etapa para el sur. Se habló inicialmente de inversiones superiores a 600 millones de dólares. Posteriormente las estimaciones crecieron hasta mil millones y más tarde a mil 500 millones de dólares. La magnitud era inédita para la región.
La confirmación presidencial. El 16 de octubre, durante la conferencia mañanera de Claudia Sheinbaum, el proyecto volvió a aparecer. Ya no como una intención empresarial. Sino como parte del portafolio de inversiones estratégicas que Estados Unidos y México impulsarían en el nuevo sexenio.
Para muchos empresarios del sur, aquel momento fue decisivo. La participación de la presidenta y del secretario de Economía transmitió certeza. La sensación fue que el proyecto estaba prácticamente encaminado.
A partir de entonces comenzaron reuniones con empresarios, hoteleros, constructores, proveedores, universidades y organizaciones locales. La expectativa dejó de ser una idea.
Empezó a traducirse en decisiones económicas reales.
Para Alfonso Santín Mingüer, integrante de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), lo más importante no era únicamente el parque. Era todo lo que vendría detrás.
“Lo interesante de esto no solamente era el proyecto en sí, sino lo que iba a venir después. El hecho de tener una inversión de este tamaño iba a atraer otras inversiones, otros negocios y otros giros que iban a permitir que el sur se fuera desarrollando. No solamente nos iba a dar oportunidad de participar en el parque, sino en todos los nuevos negocios que se iban a establecer alrededor”.
La expectativa era semejante en prácticamente todos los sectores. Deborah Angulo Villanueva, empresaria hotelera y presidenta de Descubre el Sur, recuerda que Perfect Day era visto como un ancla para reactivar una región golpeada por años de estancamiento.
“Era la oportunidad de volver a traer todo ese turismo que hemos perdido a lo largo de los años. Era un producto muy importante que hubiera traído mucha inversión para la zona, para los negocios locales y miles de empleos directos e indirectos. Lo lamentamos mucho porque para nosotros sí se consideraba un detonante nuevamente para la zona sur”.
La esperanza de los empresarios. Para la COPARMEX, el proyecto representaba una oportunidad inédita. Su presidente, Josué Osmani Palomo Hoil, asegura que incluso se estudiaron los documentos ambientales.
“Nosotros sí nos dimos a la tarea de leer la Manifestación de Impacto Ambiental. Veíamos viable el noventa por ciento de lo que se presentó. Estamos hablando de cosas muy innovadoras. Había propuestas de plantas de tratamiento de agua de primer nivel mundial y compromisos de infraestructura que ni siquiera existen en muchos desarrollos del norte del estado”.
Según Palomo, la comunidad empresarial ya trabajaba en esquemas de proveeduría.
“Ya estábamos en pláticas para proveeduría textil, alimentos, productos de limpieza ecológicos y otros servicios. Incluso se hablaba de abrir una oficina de registro de proveedores en Chetumal. Todo eso se está cayendo”.
Los jóvenes también se preparaban. El entusiasmo alcanzó incluso a las universidades.
Jaime Aguilar, integrante del Consejo Estatal de la Juventud de Quintana Roo y quien participó en las consultas públicas, afirma que ya existían conversaciones académicas para adaptar carreras y prácticas profesionales.
“Ya había pláticas con la Universidad de Quintana Roo para adecuar programas académicos a las necesidades que iba a generar Royal Caribbean. Los estudiantes de turismo, administración y otras carreras podrían hacer prácticas y encontrar oportunidades laborales. Todo eso se frenó en seco”.
Para muchos jóvenes, explica, el proyecto representaba algo más profundo. “La Manifestación de Impacto Ambiental hablaba de generar arraigo. Que los jóvenes pudieran quedarse en su tierra. Hoy la realidad es que muchos siguen pensando que tendrán que emigrar porque aquí no encuentran oportunidades”.

II. EL PORTAZO: CUANDO SEMARNAT DIJO NO
Una cancelación que nadie esperaba. El golpe llegó en mayo de 2026. La secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, informó públicamente que Semarnat no aprobaría Perfect Day ya que no contaba con los lineamientos ambientales permitidos. El anuncio se hizo tras días de presión de grupos ecologistas como Greenpeace que hicieron viral su denuncia en redes sociales (más de 4 millones de firmas por el no al proyecto).
Ante tal decisión, los representantes de los diferentes sectores del sur del estado le enviaron una carta a la presidenta de la República lo que hizo que la secretaria Alicia Bárcena convocara el pasado 5 de junio a una sesión pública en el domo de Mahahual para escucharlos.
Fue hasta entonces cuando la dependencia argumentó que Royal Caribbean no logró demostrar cómo resolvería problemas relacionados con agua potable, residuos sólidos, aguas residuales e infraestructura urbana.
Según Bárcena, la Manifestación de Impacto Ambiental no respondía adecuadamente a preguntas fundamentales sobre la sostenibilidad del proyecto. La secretaria también señaló que la inversión originalmente anunciada se había reducido sustancialmente durante el proceso de evaluación.
Más allá del fondo, empresarios cuestionan la manera en que se comunicó la decisión.
Para Josué Osmani Palomo, la cancelación debió explicarse públicamente y con detalle.
“Un tema tan delicado debió haberse comunicado en una rueda de prensa exclusiva. Punto por punto debieron desglosar las razones de la negativa. Lo que vimos fue una decisión mediática donde pareció pesar más la presión de influencers y pseudoambientalistas que las necesidades reales de la comunidad”.
Según empresarios del sur, las consecuencias han sido inmediatas. “Hay ventas que ya se cayeron, inversiones que se están retirando y capitales que se están yendo del sur del estado. El mensaje que se manda es que aquí no se permite invertir. Ese es el problema más delicado”, afirma Palomo.
Esta percepción es compartida por la CMIC. Santín sostiene que muchas empresas ya se habían movilizado hacia Mahahual. “Había gente que ya estaba moviendo oficinas, maquinaria y equipo. De repente todo se detiene y te preguntas qué haces ahora. No es tan fácil levantarte e irte a Cancún o Playa del Carmen para empezar de nuevo”.
En opinión de los empresarios consultados, Perfect Day no era solamente un parque acuático. Era un detonador económico regional. José Luis Mingüer, integrante de COPARMEX y presidente de Fundadores Quintana Roo, resume el sentimiento predominante.
“Cuando escuchamos a la presidenta de la República y a la gobernadora hablar del proyecto como algo consolidado, teníamos la esperanza de que realmente se concretara. Lo que genera incertidumbre es que una inversión anunciada por todos los niveles de gobierno termine frenándose después”.
Entre los sectores más afectados emocionalmente se encuentra la juventud. Jaime Aguilar considera que el proceso dejó una sensación de simulación.
“Se hizo una consulta pública, se presentaron estudios durante horas, hubo participación mayoritaria a favor y después la decisión fue otra. Nos quedó la impresión de que nuestro futuro fue decidido desde otra parte del país sin escuchar realmente a quienes vivimos aquí”.
Y añade:
“No fue algo que tuvimos y nos quitaron. Fue algo que nos prometieron y después nos dijeron que no. Eso es precisamente lo que duele”.

III. EL NUEVO RUMBO: MAHAHUAL EMPIEZA OTRA VEZ
La historia volvió a dar un giro durante la sesión convocada por Alicia Bárcena, a la que asistieron y expusieron su sentir habitantes, empresarios y prestadores de servicios turísticos. Antes de que la funcionara llegara a la cita, el temor que corría entre los asistentes es que viniera anunciar el decreto de Área Natural Protegida
Pero su primer anuncio disipó uno de los mayores temores locales: ‘No habrá Área Natural Protegida’, introdujo la secretaria después de recorrer la cancha de usos múltiples para saludar de mano a los casi cien asistentes. “El Gobierno Federal no viene a imponer restricciones sino a escuchar a la comunidad”.
La noticia fue recibida con alivio por buena parte de los asistentes y durante su exposición, después de escuchar a los expositores, Bárcena confirmó que la cancelación del proyecto es definitiva.
Según Semarnat, la empresa no logró acreditar soluciones suficientes para problemas relacionados con agua, residuos, drenaje y capacidad urbana. La funcionaria insistió en que el proyecto generaba más interrogantes que respuestas para la comunidad.
En lugar del megaproyecto turístico, el gobierno federal propone ahora un modelo basado en ecoturismo y turismo comunitario. La idea es construir una estrategia diferente a la de Cancún.
“Mahahual no tiene por qué convertirse en otro Cancún. Queremos algo diferente, un destino que conserve su identidad y donde los beneficios económicos permanezcan en la comunidad”, sostuvo Bárcena.
Quizá el anuncio más importante fue que las necesidades históricas de Mahahual ya no dependerán de inversionistas privados.
La federación anunció que coordinará acciones para atender drenaje, agua potable, manejo de residuos, salud, ordenamiento territorial y otros rezagos mediante dependencias como Conagua, Sedatu, IMSS e IMSS-Bienestar.
En otras palabras, el gobierno propone comenzar de nuevo. Diseñar un modelo distinto.
Crear mesas de trabajo. Escuchar a la comunidad. Construir consensos. Y después definir el futuro de Mahahual.
Dos años después del anuncio que encendió la esperanza del sur de Quintana Roo, la región se encuentra nuevamente frente a una promesa. La primera fue una inversión privada presentada por la gobernadora Mara Lezama, respaldada días después por la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario Marcelo Ebrard.
La segunda es una estrategia federal de desarrollo sustentable encabezada por Alicia Bárcena. Entre ambas quedaron proyectos detenidos, inversiones aplazadas, proveedores que ya se preparaban, jóvenes que imaginaban nuevas oportunidades laborales y una comunidad que volvió a colocarse en el centro de un debate histórico: cómo impulsar el desarrollo económico del sur sin repetir los errores ambientales que marcaron el crecimiento acelerado del norte de Quintana Roo.
Mientras el nuevo plan comienza apenas a diseñarse, Mahahual permanece en una especie de compás de espera. Perfect Day ya no existe. El modelo que lo sustituirá tampoco. Y en medio de ambos extremos, el sur sigue aguardando la respuesta a una vieja demanda que atraviesa generaciones: cuándo llegará, finalmente, el desarrollo prometido.





