- A poco más de un año de concluir su administración, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, hace un balance de los principales logros y pendientes de su gobierno.
AGUSTÍN AMBRIZ
CANCÚN, Q. ROO.- A poco más de un año de concluir su administración, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, hace un balance de los principales logros y pendientes de su gobierno. Habla sobre seguridad, salud, finanzas públicas, combate a la corrupción y el futuro político que visualiza una vez concluido su mandato.
En entrevista con Luces del Siglo, la primera mujer y la novena en el cargo está convencida de que dejará un Quintana Roo mejor que el que recibió de gobiernos anteriores que simularon obras y que dejaron una pesada deuda pública que en los últimos cuatro años redujo de 18 mil pesos per cápita a 9 mil pesos.
En lo personal, comparte que su responsabilidad ha sido la “lucha social” y que esa no concluye cuando deje el cargo, que su interés es cerrar la administración con la mayor escrupulosidad hasta el último día y añora dedicarle tiempo a su familia, la que ha sacrificado con un trabajo intenso e ininterrumpido de ocho años.
La gobernadora recibe al reportero en su oficina de las instalaciones del C-5 en Cancún, desde donde atiende todos los días la Mesa de Seguridad, transmite el programa “La Voz del Pueblo” y atiende asuntos relacionados con justicia.
Justo antes de la entrevista, Mara Lezama encabezó la entrega de motos que fueron robadas, pero recuperadas por las autoridades para devolverlas a sus propietarios.
De su apretada agenda, concede media hora para hacer una sucinta síntesis de lo que ha implicado gobernar como mujer y en comparación con sus antecesores de los que recibió un estado quebrado y con profundas desigualdades sociales. Sobre todo, subraya su pasado, presente y futuro en la “lucha social”, lo que viene de su educación familiar.
“Los cargos no son una posición temporal, sino una oportunidad para transformar el estado donde está mi historia personal”, repite la mandataria.
– Gobernadora, gracias por recibirnos. Estamos prácticamente en la recta final de su administración. Han sido casi cuatro años de trabajo intenso. Desde su perspectiva, ¿cuál considera que ha sido la principal transformación de Quintana Roo y cuál ha sido la mayor satisfacción personal que le ha dejado este gobierno?
“La primera gran transformación fue demostrar que una mujer podía gobernar Quintana Roo. Parece algo sencillo decirlo hoy, pero cuando llegué todavía existía la pregunta de si el estado estaba preparado para ser gobernado por una mujer. Esa sola pregunta reflejaba el machismo que durante muchos años ha existido en nuestra sociedad.
“Gobernar Quintana Roo representa una enorme responsabilidad. Es un estado extraordinario, con un crecimiento económico muy importante, con destinos turísticos de talla internacional, pero también con profundas desigualdades sociales que durante muchos años permanecieron invisibles.
“Desde el primer día tuve claro que no podía improvisar. Soy una mujer que estudia, que analiza datos, que revisa diagnósticos antes de tomar decisiones. Lo primero fue conocer con precisión la situación real del estado, identificar los problemas más urgentes y establecer cuáles podían resolverse durante este quinquenio y cuáles debían convertirse en un legado para las siguientes administraciones
“Mi compromiso siempre ha sido con Quintana Roo. Aquí viven mis padres, aquí nacieron mis hijos y aquí quiero seguir viviendo el resto de mi vida. Por eso nunca he visto este cargo como una posición temporal, sino como una oportunidad para transformar el estado donde está mi historia personal. Siempre he trabajado en una lucha social. No comenzó cuando fui presidenta municipal ni cuando asumí la gubernatura. Es una forma de vida que aprendí de mis padres y que procuro ejercer todos los días”.

– Uno de los principales reclamos ciudadanos cuando inició su administración era la inseguridad. ¿Cuál considera que es el avance más importante en este tema?
“Sin duda, la seguridad era el principal desafío. Cuando llegamos encontramos un sistema con enormes carencias. Había infraestructura tecnológica que ni siquiera podía utilizarse porque existían adeudos superiores a los mil millones de pesos. Antes de pensar en crecer, había que poner orden. Hoy esa deuda quedó saldada.
“En estos años hemos realizado la mayor inversión en seguridad de la historia del estado. Solamente en 2026 el fideicomiso de seguridad cuenta con seis mil quinientos millones de pesos destinados exclusivamente al fortalecimiento institucional. Pero para mí el dinero no es el logro. Lo verdaderamente importante es haber cambiado la forma de entender la seguridad pública.
“Ya no se trata únicamente de reaccionar cuando ocurre un delito. También debemos atender el origen de la violencia. Por eso trabajamos de manera coordinada con las áreas de educación, bienestar, salud, DIF, atención a las mujeres y prevención de adicciones. La construcción de paz comienza mucho antes de que un joven decida integrarse a un grupo delictivo.
“La pregunta que debemos hacernos no es cuántos delincuentes queremos encarcelar. La verdadera pregunta es cuántos jóvenes queremos evitar que lleguen a convertirse en delincuentes”.
Otro componente de la ecuación de una adecuada seguridad es la profesionalización y dignificación del trabajo de la policía, una vieja demanda que llevó al gobierno estatal a ser el que mejor paga a sus elementos e invertir en la creación de la Universidad de Ciencias y Disciplinas de la Seguridad, donde las nuevas generaciones podrán graduarse con formación profesional.
“Probablemente la primera generación concluya después de que yo deje el gobierno, pero precisamente de eso se trata un legado: construir instituciones que trasciendan a quienes ocupamos temporalmente un cargo público. También fortalecimos la capacitación, el equipamiento y la inteligencia policial.
“Hoy contamos con más cámaras, arcos carreteros, Centros de Control y Comando (C2) en todos los municipios y un C5 mucho más robusto. Nada de eso existía cuando iniciamos”.
Para la gobernadora, cambiar la relación con los ciudadanos es otro componente de la ecuación.
– Había prácticas que simplemente eran injustas. Antes, si una persona recuperaba un vehículo robado, muchas veces terminaba pagando arrastre, corralón e incluso multas. Eso era inconcebible.
“Modificamos completamente el protocolo. Ahora, cuando un vehículo es recuperado, se entrega directamente a su propietario, sin costos adicionales, con combustible y con un dispositivo GPS para reforzar su localización. Puede parecer un cambio pequeño, pero representa una nueva manera de entender el servicio público. El gobierno debe facilitarle la vida a la ciudadanía, no complicársela”.
Mara Lezama pone énfasis en la prevención de la violencia y asegura que todos los días participa personalmente en las mesas de seguridad. “Jamás he faltado a una sola sesión”, subraya. En esas sesiones, cuenta, se analiza cada caso, cada incidencia y cada estrategia. Pero también se hablan de las causas. ¿Por qué un joven de 16 años termina vendiendo drogas? ¿Por qué una adolescente termina involucrada con un grupo criminal? ¿Por qué un joven decide abandonar la escuela? ¿Por qué aumenta el consumo de sustancias?
“Esas preguntas también forman parte de la seguridad. Por eso impulsamos el Instituto Contra las Adicciones, programas de prevención en escuelas y políticas públicas orientadas a fortalecer a las familias. La construcción de paz no comienza cuando llega una patrulla. Comienza mucho antes”, puntualiza.
– Gobernadora, usted recibió un estado con importantes rezagos, pero también con una deuda pública considerable. ¿Cómo fue posible atender tantas necesidades sin comprometer aún más las finanzas estatales?
“Me da gusto que hagas esa pregunta porque alrededor de este tema se han dicho muchas cosas que simplemente no son ciertas. Una de ellas es que este gobierno pidió créditos para financiar obras públicas. Eso es completamente falso. Durante esta administración no hemos contratado un solo peso de deuda.
“Por el contrario, hemos destinado recursos para pagar la deuda que heredamos y reducir el peso financiero que durante años cargó Quintana Roo. A veces se piensa que la deuda pertenece al gobierno, pero en realidad termina afectando directamente a la ciudadanía.
“Es como sucede en cualquier hogar. Si una familia tiene un crédito hipotecario o un préstamo, parte de sus ingresos debe destinarse al pago de esa obligación y deja de utilizarse para otras necesidades. Con un estado ocurre exactamente lo mismo. Cada peso destinado al pago de intereses es un peso que deja de invertirse en hospitales, escuelas, carreteras, seguridad o programas sociales. Por eso desde el primer día tuvimos claro que la prioridad era ordenar las finanzas”.
Cuando asumió el mandato en septiembre de 2022, Mara Lezama cuenta que recibió una deuda acumulada durante varias administraciones, que no era un problema que tuviera solución de un día para otro, por lo que se procedió a establecer una disciplina financiera muy estricta. No se recurrió a nuevos créditos ni a mecanismos de financiamiento disfrazados.
“Porque también existen quienes dicen que un crédito de corto plazo no cuenta como deuda. Claro que cuenta. Toda obligación financiera termina siendo deuda y alguien tiene que pagarla. Nuestra decisión fue distinta. Pagar más capital, reducir pasivos y fortalecer las finanzas públicas”.

En opinión de la mandataria comienzan a reflejarse los resultados de un cambio en la salud financiera del estado. Cita que cuando asumió el gobierno la deuda per cápita rondaba los 21 mil pesos por habitante. Hoy esa cifra se ha reducido a aproximadamente nueve mil pesos.
“Es una disminución muy importante y, de acuerdo con las evaluaciones nacionales, Quintana Roo es una de las entidades que más ha logrado reducir este indicador de manera sostenida. Eso no ocurre por casualidad. Es resultado de administrar con responsabilidad y entender que el dinero público pertenece a la ciudadanía”, celebra.
Como parte de esa cadena de acciones para administrar con responsabilidad, añade, uno de los cambios más importantes ha sido la forma en que se manejan los recursos públicos, ya que durante muchos años existieron obras cuya ejecución generaba dudas. La gente se preguntaba dónde estaban las patrullas que se anunciaban, dónde quedaron determinadas inversiones o cómo se ejercían los presupuestos.
“Nosotros decidimos cambiar esa dinámica. Hoy impulsamos mecanismos de transparencia que permiten conocer cómo se utilizan los recursos. Las obras cuentan con códigos QR para que cualquier ciudadano pueda consultar información sobre su ejecución y el destino del presupuesto. Además, los fideicomisos creados para seguridad y bienestar cuentan con participación ciudadana, precisamente para fortalecer la vigilancia sobre el uso del dinero público”, expone.
“El dinero no le pertenece al gobernante. Siempre lo digo. Quien ocupa un cargo público administra recursos que pertenecen al pueblo. No son patrimonio del gobernador, ni de un secretario, ni de un partido político. Son recursos de todas y todos los quintanarroenses. Esa convicción ha guiado cada decisión financiera que hemos tomado durante esta administración”.
UNA MEJOR CALIFICACIÓN CREDITICIA
Otro indicador importante es la confianza financiera de que goza Quintana Roo, sostiene la gobernadora y compara que cuando inició su gobierno tenían una calificación crediticia de BBB- y actualmente el estado cuenta con una calificación AA+.
“La mejor de su historia. Subir cinco niveles en menos de cuatro años no ocurre por casualidad. Es consecuencia de una administración responsable, de cumplir puntualmente con las obligaciones financieras y de generar confianza entre inversionistas e instituciones financieras. Eso también abre oportunidades para atraer nuevas inversiones”.
El tema de la corrupción y la transparencia, fue ineludible. “Combatir la corrupción también mejora las finanzas”, argumenta.
“La disciplina financiera no puede separarse del combate a la corrupción. Si los recursos públicos se utilizan correctamente, el estado tiene mayor capacidad para invertir. Por eso hemos fortalecido la transparencia, la rendición de cuentas y los mecanismos de participación ciudadana. No significa que la corrupción desaparezca por decreto.
“Siempre existirán personas que intenten actuar fuera de la ley. Lo importante es contar con instituciones que investiguen, sancionen y permitan a la ciudadanía denunciar cualquier irregularidad. Yo siempre he dicho que soy una mujer honesta. No aprendí la honestidad en la política. La aprendí en mi casa.
“Mis padres me enseñaron que aquello que no nos pertenece no debe tomarse, que ayudar al prójimo forma parte de nuestra responsabilidad y que una mentira repetida muchas veces sigue siendo una mentira. Esos principios son los que intento aplicar todos los días en el ejercicio del gobierno”.
Entre los retos del futuro mediato, explica Mara, Quintana Roo necesita seguir creciendo. Pero ese crecimiento debe ser ordenado porque se busca atraer inversión, generar empleos mejor remunerados y fortalecer la actividad económica.
“Sin embargo, ese desarrollo debe ir acompañado de responsabilidad ambiental. Nuestro estado posee algunos de los ecosistemas más importantes del país. Las playas, la selva, los arrecifes y la riqueza natural forman parte del patrimonio que también debemos proteger. El turismo seguirá siendo el principal motor económico, pero debe crecer bajo criterios de sostenibilidad. Ese equilibrio será uno de los grandes retos de los próximos años.
– Gobernadora, después de este balance de gobierno, inevitablemente surge una pregunta: ¿qué sigue para Mara Lezama cuando concluya su administración?
“Lo primero que sigue es recuperar tiempo con mi familia. He dedicado gran parte de mi vida al servicio público y eso implica muchos sacrificios personales. Me gustaría pasar más tiempo con mis padres, con mis hijos y con mi esposo.
“Mis padres han sido el pilar de mi vida. Me acompañan permanentemente y son quienes me enseñaron los valores con los que he tratado de conducirme tanto en mi vida personal como en el servicio público. Mis hijos ya tienen sus propios proyectos. Estudian, trabajan, construyen su propio camino. Verlos crecer es uno de los mayores orgullos que tengo.
“Y mi esposo ha sido un gran compañero de vida. Él desarrolla sus propias actividades y siempre ha mantenido una separación muy clara respecto a la política. Después de tantos años de trabajo intenso, naturalmente quisiera disfrutar un poco más de ellos”.




