- Ya se va haciendo costumbre que en la cancha del Senado, la política termine en jaloneos, insultos y pleitos arrabaleros.
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CIUDAD DE MÉXICO.- Ya se va haciendo costumbre que en la cancha del Senado, la política termine en jaloneos, insultos y pleitos arrabaleros.
Y como que el verano le calienta los ánimos a los políticos.
El año pasado, a finales de agosto, el senador priista Alejandro “Alito” Moreno subió a la tribuna de la vieja sede para echarle bronca al morenista Gerardo Fernández Noroña.
Ayer, en el Patio del Federalismo, otra vez dos parlamentarios, del PRI y de Morena, se trenzaron en una escandalosa escaramuza, a la vista de todos: visitantes, reporteros y asesores.
En el llamado “chacalódromo”, la tropa blanquiazul de Jorge Romero mejor se hizo a un lado para esperar a que acabara la trifulca.
Hubo quien juró que la bronca iba contra el senador oaxaqueño Alejandro Murat, morenista al que hace dos semanas le llovió en su milpita ante el desconcierto de la Presidenta Claudia Sheinbaum. La víspera, el ex Gobernador se había lanzado contra su ex correligionario “Alito” en un intempestivo mensaje en X.
Pero el primero que, muy orondo, se dejó ver en el Patio del Federalismo, el diputado Arturo Ávila, fue el que se topó con la embestida del diputado priista Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla, un incondicional de “Alito”, que de hecho apareció en la trifulca del año pasado en Xicoténcatl para echarle montón a Fernández Noroña.
En el pleno, la diputada panista Kenia López Rabadán llevaba sin sobresaltos la sesión de la Comisión Permanente, tras la fractura de un tobillo de la que se había resentido la morenista Laura Itzel Castillo, aunque el propio Ávila, en la apertura de los trabajos, había abierto el debate con el señalamiento de que “Alito” es visto por el pueblo como “traidor a la patria”.
Una hora más tarde, Gutiérrez Mancilla departía cerca de las oficinas del tricolor con un grupo de personas cuando avistó al vocero morenista, que caminaba muy quitado de la pena en el Patio del Federalismo. Para su sorpresa, el priista le estrechó la mano y luego luego, lo atacó con acusaciones destempladas.
-“Tú eres el proveedor de armas”, le espetó, poniéndole el dedo en las solapas del saco y acercando peligrosamente su frente a la de su enemigo.
-“No me toques, no me toques”, se defendía Ávila.
-“Tú eres el proveedor de armas de los narcos. Eres el vocero del narco”, insistía el priista.
El griterío jaló la atención de quienes por allí deambulaban.
-“No me toques, cabrón, no me toques, cabrón”.
-“¡Vocero de mierda!”, embestía el del tricolor.
-“Sácate a volar, cabrón” , se exasperó el morenista.
En el escarceo, el del PRI de plano le agarró el pescuezo a Ávila.
-“No me toques, cabrón, no me toques cabrón”, se prendía el de Morena.
-“¿Me vas a mandar a matar, así como haces?”, provocaba, violento, el del PRI.
A plena luz del sol, el revuelo era mayúsculo. Las miradas se concentraban en la figura de esos dos políticos peleoneros. Un director de orquesta que suele gestionar recursos con diputados se interpuso entre ambos y parecía que estaba del lado del morenista, porque se le ponía enfrente al del PRI.
-“No tienes huevos, no tienes huevos”, punzaba Gutiérrez Mancilla.
-“Eres el porro de ‘Alito’, un porro de ‘Alito'”, desestimaba el vocero morenista.
-“Tú eres un porro de mierda, pinche narco niñero”, cargaba el tricolor, que a todas luces parecía que se le iba a lanzar. “Ten huevos, ten huevos…”
-¡Quítate, cabrón! ¡Quítate, cabrón..!
-“Eres el vocero del narco, eres el vocero del narco”.
-“¡Corruptos, corruptos..!”
-“Tú representas al narco de México, ten huevos…”
-“Tengo bastantes…”
Era un escandalazo. Cámaras y micrófonos asomaban entre los peleoneros, en medio del revuelo.
-“¡Te mandó tu patrón, te mandó tu patrón…”
Los jaloneos y los insultos se alargaron unos dos minutos más.
-“¡Narco niñero, narconiñero..!”
-“¡Yo no soy Noroña, eh!”
Ávila se escabulló hacia una de las oficinas de Morena
-“¡No huyas, pinche narco, vocero de mierda…”
-“Hijo de un delincuente…”
-“Tú eres hijo de un delincuente…”, “Que quede de manifiesto -dijo ante los reporteros el priista-, que aquí el narco vocero me está amenazando. “Nos quieren censurar, pero este Gobierno con el PRI se topa”, amenazaba.
La política del descontón asomó otra vez en la pista del Senado. Ya se va haciendo costumbre…




