- Detrás del discurso oficial que posiciona a Yucatán como el estado más seguro del país persiste una sombra de irregularidades en sus centros de detención preventiva.
MAR Y SOL CHABLÉ
MÉRIDA, YUC.- Detrás del discurso oficial que posiciona a Yucatán como el estado más seguro del país persiste una sombra de irregularidades en sus centros de detención preventiva.
La narrativa de paz pública se fractura cada vez que un ciudadano ingresa a una celda por una infracción menor o un disturbio familiar y sale de ella sin vida.
El caso más reciente vuelve a encender los focos rojos sobre los protocolos de supervisión y resguardo de las corporaciones de seguridad del estado.
Arresto por ebriedad
Un hombre de 57 años falleció al interior de la Cárcel Pública de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP). La víctima había sido arrestada la noche anterior, a solicitud de sus propios familiares, quienes reportaron que se encontraba en estado de ebriedad y causaba disturbios en su domicilio.
La versión oficial indica que, durante una revisión de rutina en el área de celdas, los agentes observaron que el detenido yacía inconsciente. Tras una valoración inicial por parte del personal médico de la corporación y la posterior intervención de paramédicos, quienes realizaron maniobras de reanimación, se confirmó que ya no contaba con signos vitales.
De acuerdo con testimonios recabados en el sitio por las autoridades, los compañeros de celda del fallecido manifestaron que este se levantó para vomitar y posteriormente cayó de su propia altura, golpeándose fuertemente la cabeza.
El caso fue turnado a la Fiscalía General del Estado (FGE), que deberá realizar las diligencias correspondientes para determinar oficialmente la causa de la muerte.
Patrón recurrente
Aunque las autoridades suelen calificar estos hechos como eventos aislados, relacionados con accidentes, broncoaspiraciones o paros cardíacos, organizaciones de derechos humanos y colectivos locales han señalado una constante en la entidad: la falta de atención médica oportuna.
La custodia de personas en estado de ebriedad o bajo los efectos de sustancias requiere supervisión médica continua para prevenir sofocaciones, deshidratación o complicaciones respiratorias. De acuerdo con los señalamientos planteados, este protocolo presenta deficiencias, particularmente durante las guardias nocturnas.
En diversos antecedentes registrados tanto en instalaciones de la SSP como en corporaciones municipales de Mérida, Progreso, Tekax y Kanasín, entre otros municipios, las explicaciones iniciales que atribuyen los decesos a “caídas” o “suicidios” han sido cuestionadas por familiares, quienes han señalado la existencia de contusiones que, aseguran, no han sido aclaradas.
Otro punto señalado es la opacidad en la vigilancia por video. Pese a que los centros de detención cuentan con sistemas de videovigilancia, el acceso a las grabaciones de las celdas suele verse obstaculizado por supuestas fallas técnicas o la existencia de “puntos ciegos”.
La Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey) ha emitido en repetidas ocasiones recomendaciones a las corporaciones policiales para garantizar que las cárceles públicas cumplan con condiciones mínimas de habitabilidad, integridad física y preservación de la vida.
El fallecimiento de este hombre de 57 años se suma a una lista de investigaciones abiertas que requieren un esclarecimiento pleno. Para las familias, una detención preventiva que tenía como finalidad atender una situación de riesgo terminó en luto; para las autoridades, representa un recordatorio de que la seguridad ciudadana también se mide por la preservación de la vida de quienes se encuentran bajo su custodia.




