- El conflicto por el futuro del Ingenio San Pedro dio un giro que cambia por completo el escenario que se había planteado desde principios de agosto.
JORGE GONZÁLEZ
LERDO DE TEJADA, VER.- El conflicto por el futuro del Ingenio San Pedro dio un giro que cambia por completo el escenario que se había planteado desde principios de agosto.
La factoría azucarera no cerrará de manera definitiva y Grupo Porres devolverá las instalaciones a la Federación, con la posibilidad de que posteriormente sean entregadas al Gobierno de Veracruz para encargarse de su operación y rehabilitación.
La gobernadora Rocío Nahle García confirmó que el empresario que actualmente tiene la propiedad del ingenio decidió regresar la factoría a su origen público, después de haber anunciado el cierre de operaciones debido a las dificultades financieras que, según la empresa, hacían inviable continuar con la actividad.
Explicó que, antes de esta determinación, dialogó con la presidenta Claudia Sheinbaum para buscar una alternativa que permitiera evitar la desaparición del ingenio y preservar la actividad económica que genera en esta región de Veracruz.
“Todo el apoyo y la instrucción es que no se cierre el ingenio”, señaló la mandataria al explicar el respaldo recibido desde el Gobierno Federal.
La ruta planteada contempla que la Federación reciba nuevamente el inmueble y posteriormente lo entregue al gobierno de Veracruz, que asumiría su operación mientras se define el esquema definitivo para garantizar su funcionamiento.
Reconoció que el reto inmediato será rehabilitar una infraestructura que necesita mantenimiento y poner nuevamente en condiciones de operación sus equipos, de manera que pueda enfrentar la próxima etapa de producción.
La gobernadora señaló que ya conoce las condiciones de las instalaciones y que, aunque existen necesidades importantes de mantenimiento, el objetivo es comenzar a trabajar para recuperar gradualmente la capacidad del ingenio y aumentar su producción de azúcar.
El anuncio representa un nuevo capítulo en una crisis que comenzó el pasado 5 de agosto, cuando Grupo Porres informó que el Ingenio San Pedro dejaría de operar.
La decisión provocó preocupación entre trabajadores, productores de caña y habitantes de Lerdo de Tejada, Ángel R. Cabada y Saltabarranca.
Desde entonces, trabajadores sindicalizados y de confianza mantuvieron presencia en las inmediaciones de la factoría para defender su fuente laboral y evitar que la infraestructura y maquinaria fueran retiradas.
La situación llegó a generar preocupación por los salarios pendientes y por el impacto que el cierre tendría en toda la cadena productiva.
La dimensión económica del problema explica la presión para encontrar una salida. El ingenio cuenta con más de 500 trabajadores de base y eventuales, mientras que la plantilla directamente vinculada con la factoría se acerca al millar de personas. Además, cada zafra procesa entre 1 y 1.2 millones de toneladas de caña, de las cuales entre 850 mil y 900 mil corresponden a caña bajo contrato uniforme.
Por ello, la eventual reactivación no sólo representa recuperar empleos dentro de la fábrica. También significa mantener activa una cadena productiva que involucra a productores, cortadores, transportistas y familias de distintos municipios de la región.
El anuncio ocurre apenas una semana después de que el Gobierno de Veracruz y Grupo Porres habían informado de un acuerdo para evitar el cierre y garantizar la continuidad del ingenio.
Sin embargo, el escenario cambió nuevamente con la decisión empresarial de devolver la propiedad a la Federación.
Ahora comienza una etapa distinta y posiblemente más compleja: formalizar la devolución, concretar la transferencia al Estado, determinar quién administrará la factoría, atender los adeudos y condiciones laborales, conseguir recursos para el mantenimiento y preparar las instalaciones para la próxima zafra.




