- América Latina y el Caribe deben dejar de actuar como una región fragmentada y fortalecer su integración para ganar capacidad de decisión ante el nuevo escenario geopolítico mundial.
STAFF LUCES / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- América Latina y el Caribe deben dejar de actuar como una región fragmentada y fortalecer su integración para ganar capacidad de decisión ante el nuevo escenario geopolítico mundial, marcado por la rivalidad entre Estados Unidos y China, las tensiones comerciales, conflictos internacionales y la reconfiguración de las cadenas globales de suministro; planteó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
El organismo regional de Naciones Unidas presentó en México hace unos días el informe “Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica”; elaborado por la Comisión sobre Geopolítica, Globalización y Desarrollo para América Latina y el Caribe, convocada por el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs.
La presentación se realizó en la UNAM, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.
El documento advierte que la región enfrenta una etapa de transformación del orden mundial, en la que la competencia entre grandes potencias, los conflictos geopolíticos, el uso de aranceles, las restricciones comerciales, los cambios tecnológicos, la presión migratoria y la relocalización de inversiones están modificando las reglas de la globalización.
Ante ese escenario, la CEPAL plantea que América Latina y el Caribe no debe asumir alineamientos rígidos, sino ampliar sus opciones mediante una estrategia de “No Alineamiento Activo”, diversificar alianzas y construir coaliciones flexibles con países que compartan intereses específicos. La propuesta busca aumentar la autonomía regional y mejorar la capacidad de negociación frente a las principales potencias.
Durante la presentación en México, Salazar-Xirinachs sostuvo que la estrategia más adecuada para la región es “ampliar opciones, evitar alineamientos rígidos, diversificar alianzas y fortalecer las capacidades de análisis y acción geopolítica”.
El informe también señala que América Latina y el Caribe posee activos estratégicos para insertarse con mayor fuerza en la economía global, entre ellos recursos naturales críticos como el litio y el cobre, indispensables para la transición energética, la electromovilidad y nuevas industrias tecnológicas.
Sin embargo, la CEPAL advierte que la región no debe limitarse a exportar materias primas. El organismo propone impulsar políticas industriales, científicas y tecnológicas que permitan aumentar el procesamiento local, la innovación y el valor agregado dentro de los propios países latinoamericanos.
El documento fue preparado por una comisión independiente convocada a finales de 2024 por Salazar-Xirinachs, con el objetivo de elaborar recomendaciones para que los países de la región respondan a las repercusiones del nuevo contexto mundial. El informe fue presentado originalmente el 4 de agosto de 2026 en la sede de la CEPAL, en Santiago de Chile.
Para el secretario ejecutivo de la CEPAL, América Latina y el Caribe atraviesa una etapa de profundas transformaciones, influida por la crisis financiera internacional de 2008, los efectos de la pandemia de Covid-19 y una redefinición de la globalización.
En ese contexto, Salazar-Xirinachs subrayó que la región debe discutir los temas más complejos de su agenda económica, política y social. “Las conversaciones más difíciles son las que más urge tener”, afirmó.
La CEPAL sostiene que, aunque los países de América Latina y el Caribe no controlan por completo las transformaciones globales, sí cuentan con recursos, capacidades y opciones para navegar el nuevo escenario internacional, avanzar en desarrollo y aumentar su agencia global.
El llamado del organismo apunta a que la región actúe con mayor coordinación frente a un mundo más competitivo, incierto y dividido, donde la integración regional, la cooperación productiva y el uso estratégico de sus recursos naturales pueden convertirse en una ventaja si se acompañan de políticas públicas de largo plazo.




