José Luis Carrillo
Tenemos décadas expresando nuestra preocupación por el rezago sostenido de la educación mexicana, sin que nadie parezca ocuparse de manera seria de un tema medular para el desarrollo nacional.
Hemos visto pasar gobiernos encabezados por el PAN, el PRI y ahora Morena, mientras los indicadores confirman una realidad que todos conocemos.
¡México tiene 25 años de rezago educativo!
Alarmantes, por decir lo menos, son los resultados de la prueba PISA, aplicada en diversos países miembros de la OCDE. Los alumnos mexicanos obtuvieron 388 puntos en matemáticas, mientras que otras naciones lograron casi 100 puntos más y China alcanzó hasta 612.
Mientras que el puntaje obtenido en 2022 llegó a 395 puntos, la cifra actual se acerca a la registrada en el año 2000, cuando fue de 385.
Y los resultados negativos no se limitan a las matemáticas, sino que se extienden a otros rubros educativos. Por ejemplo, en solución de problemas computacionales, los alumnos mexicanos obtuvieron 453 puntos, por debajo del promedio de la OCDE, que es de 500, mientras que China estuvo cerca de los 600.
Esta prueba, aunque algunos políticos buscan descalificarla, se aplica entre las naciones que pertenecen a este organismo, entre ellas varios de nuestros principales socios comerciales.
Hemos tenido doce secretarios de Educación, cinco presidentes y una presidenta, cuyos discursos, desde sus campañas como candidatos, suelen asegurar que la educación será prioritaria en sus gobiernos. Sin embargo, los hechos han superado a los dichos.
Los números no mienten. Los gobiernos recientes, sin importar nombres ni partidos, han mostrado resultados insuficientes en materia educativa y, aun así, seguimos buscando culpables en todos lados.
¡Menos en nuestras propias familias!
¿Hasta cuándo nos veremos en el espejo y aceptaremos que, como familia, también somos responsables?
¿Cuántas veces hemos salido a las calles para exigir a maestros y gobierno que cumplan con su responsabilidad?
Siempre parece más fácil culpar a los demás y comprar el nuevo celular a nuestros hijos, mientras nosotros seguimos entretenidos en TikTok y otras plataformas.
El gobierno no es el único educador. Somos los padres de familia quienes, de manera conveniente, hemos dejado de lado algunas de nuestras principales responsabilidades.
Presidentes van y presidentes vienen. Hemos tenido varios secretarios de Educación Pública que llegan al cargo para politizar el sector y buscar “arreglos” con los respectivos sindicatos, con el propósito de asegurar respaldos en los procesos electorales venideros.
También hemos visto a quienes buscan terminar con modelos educativos anteriores y que, al sentirse dueños de la verdad, impulsan posturas, frustraciones e ideologías que, desde esta perspectiva, resultan ajenas a la realidad mexicana.
Vemos prolongados paros laborales del magisterio en busca de garantizar sus prestaciones y demandas, pero rara vez observamos protestas masivas en las calles de México para exigir tanto a los maestros como al gobierno que cumplan con sus responsabilidades.
Y, como lo dije hace unos párrafos, es una realidad que para muchos la educación es un tema de futuro… pero del futuro político de ellos y no de la nación.
¿Saben qué es lo peor?
¡Que en la próxima evaluación seguiremos culpando a los demás, mientras nuestros hijos continúan enfrentando mayores rezagos educativos!
¡Viva México!




