- Padres despiden a su hijo en Escárcega.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
CAMPECHE, CAMP.- Los padres de Federico Ramírez, bebé campechano de apenas 2 años que perdió la vida en el accidente aéreo ocurrido el pasado 22 de diciembre en Texas, Estados Unidos; regresaron finalmente a su tierra natal con los restos de su hijo, tras vivir una doble tragedia en cuestión de semanas.
Después de varios días de gestiones y trámites en Estados Unidos, Edward Ramírez de la Cruz y Julia Aracelis Cruz Vera llegaron este miércoles al aeropuerto de Cancún, Quintana Roo, con el cuerpo del menor.
A su arribo a Escárcega, Campeche, en las primeras horas del jueves, ya los esperaba una ambulancia y una carroza fúnebre enviadas por el Ayuntamiento para el traslado hacia su domicilio; donde familiares y vecinos le dieron el último adiós.
Federico, quien había sufrido quemaduras en el 40% de su cuerpo tras caer accidentalmente en una olla con agua hirviendo en su hogar, fue inicialmente atendido en un hospital local en Escárcega, posteriormente sus padres gestionaron su traslado al Hospital General “Dr. Agustín O’Horán” en Mérida, Yucatán para que recibiera mejor atención.
Allí, con apoyo de la Fundación Michou y Mau, se coordinó su traslado aéreo hacia el Hospital Shriners Children’s en Galveston, Texas, especializado en quemaduras pediátricas; sin embargo, la misión humanitaria terminó en tragedia.
La aeronave King Air ANX 1209, de la Secretaría de Marina (Semar), perdió potencia en plena aproximación al aeropuerto texano y se desplomó en una bahía cercana a Galveston, a las 15:17 horas locales. El accidente ocurrió en condiciones de densa niebla, lo que limitó drásticamente la visibilidad.
Cinco víctimas mortales y dos sobrevivientes
En el avión viajaban ocho personas, entre ellas cuatro elementos de la Marina y cuatro civiles, incluyendo el menor. Solo dos personas sobrevivieron: la madre del niño y una enfermera identificada como Miriam de Jesús Rosas. El resto de los ocupantes, entre ellos tres marinos y un médico residente del hospital O’Horán de Yucatán fallecieron en el sitio.
El impacto del suceso conmovió profundamente a la comunidad de Escárcega, no solo por la edad del pequeño, sino por el contexto en el que sucedió: un viaje con fines médicos que terminó en tragedia.
El 23 de diciembre, la Semar confirmó el hallazgo del último tripulante que permanecía en calidad de desaparecido. Así se cerró oficialmente el recuento del trágico accidente: cinco fallecidos, dos sobrevivientes y una comunidad en luto.


