- El IMCO señaló que analizar estrategias para mejorar la competitividad regional ayuda a identificar eslabones críticos.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) planteó que la búsqueda de estrategias para mejorar la competitividad regional permite identificar eslabones críticos.
Además, permite coordinar inversiones y actuar bajo la lógica de “ganar con los vecinos”, no “ganar a los vecinos”, afirmó.
Al presentar el Índice de Competitividad Regional (ICR) 2026, Valeria Moy, directora general del IMCO, indicó que los resultados confirman que los avances o retrocesos en una entidad pueden generar efectos sobre los estados vecinos.
De acuerdo con el IMCO, el regional está determinado en buena medida por un “efecto de vecindad” entre estados y la existencia de “costos de frontera” interna.
Señaló que algunos de los costos de frontera tienen que ver con los cambios abruptos en seguridad al cruzar estados, con variaciones en los precios de energía, diferencias en infraestructura crítica y tiempos de logística inestables.
“Un estado va a mejorar, por un efecto casi de derrama, cuando su estado vecino resuelve un cuello de botella”, apuntó.
Para la elaboración del ICR, el IMCO consideró seis regiones del país y evalúa 40 variables, agrupadas en cuatro subíndices: atracción de inversión, atracción de talento, retención de inversión y retención de talento.
Ninguna de las regiones alcanzó la calificación de competitividad muy alta y sólo una, la noreste -integrada por Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Tamaulipas- es considerada como de competitividad alta.
Las regiones Noroeste y Bajío se ubicaron en la franja de competitividad media alta y Centro y Maya en la de competitividad media baja.
En tanto, la región Istmo -integrada por Guerrero, Oaxaca, Puebla, Tlaxcala y Veracruz- obtuvo una calificación de competitividad muy baja.
“La región Noreste obtiene la primera posición al encabezar tres pilares de competitividad regional del índice.
“Esto posiciona a la región como la más atractiva para la instalación, operación y expansión de empresas, así como para la movilidad y permanencia del capital humano calificado”, detalló el IMCO en un comunicado.
“En las regiones del Istmo y Maya aún existen brechas estructurales, particularmente en infraestructura logística y energética, seguridad y mercado laboral, que limitan el potencial y la capacidad productiva”.


