El CJNG no está decapitado, su estructura tiene respuesta automática

Fecha:

José Réyez

El pasado 22 de febrero, algo se rompió en la geografía criminal de México. La muerte de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, no fue un balazo más en la interminable guerra contra el narco. Fue un terremoto de 8.1 en la escala de poder del crimen organizado. Y lo peor: las réplicas apenas comienzan.

Así refiere un reporte preliminar de inteligencia al que he tenido acceso –elaborado por SAPIEN INTELIGENCIA SINTEL, Operación Tapalpa-Neutralización de Nemesio Oseguera Cervantes ‘El Mencho’, Análisis de la Situación Actual-Código Rojo–, fechado el 22 de febrero de 2026.

El informe pinta un panorama que debería helar la sangre de cualquier funcionario con responsabilidades de seguridad, y encender todas las alarmas a 109 días de que el silbatazo inicial del Mundial 2026 resuene en el Estadio Akron, en Guadalajara.

Lo primero que el informe desmonta es el consuelo fácil. No, el CJNG no está decapitado. Los narcobloqueos simultáneos en múltiples estados no fueron la reacción instintiva de una cabeza cortada; fueron la demostración de que existía un “gobierno en la sombra” operando desde 2022, cuando la salud del Mencho comenzó a deteriorarse.

- Anuncio -

La estructura tenía protocolos de respuesta automática. Las células regionales tienen autonomía táctica y cadenas de comunicación intactas. Lo que hemos visto no es una organización en agonía: es una bestia ajustando su mirada.

Y ese ajuste, según el análisis de inteligencia, tiene tres escenarios posibles.

El más probable (45 por ciento) es una fragmentación controlada: el CJNG dividido en de tres a cinco facciones regionales, con un consejo informal de herederos –los yernos, el 85, los operadores de plaza– que mantenga una fachada de unidad mientras se disputan las zonas limítrofes con Sinaloa, Los Chapitos y Cárteles Unidos. Violencia media-alta en Jalisco, Guanajuato, Michoacán y Colima. Lo de todos los días, pero peor.

El escenario B (35 por ciento) es el de pesadilla: guerra de sucesión abierta. Dos o más facciones del CJNG despedazándose entre sí, mientras los rivales aprovechan para morder. Eso significa sangre en las calles de Guadalajara, Tijuana, las zonas turísticas del Pacífico. Significa fuego cruzado en zonas metropolitanas. cadáveres colgados de puentes a 60 días de que el mundo ponga sus ojos en México.

Y luego está el escenario C (20 por ciento): consolidación rápida. Que un sucesor legítimo –quizás alguien que ni siquiera está en los radares de inteligencia– emerja con el control férreo y el respaldo de un mando externo. El CJNG mantiene cohesión. Y entonces, el problema no es la guerra, sino la paz que impone un criminal.

Pero aquí viene lo que debería quitar el sueño en Palacio Nacional, en la FIFA y en cada junta de seguridad: el Mundial 2026 está a la vuelta de la esquina: 108 días. Y Guadalajara es sede.

El informe de inteligencia es escalofriantemente preciso en los vectores de riesgo. La percepción internacional ya está herida: el Departamento de Estado de Estados Unidos ha emitido alertas, y las imágenes de vehículos quemados en Jalisco dan la vuelta al mundo.

La FIFA enfrentará presiones para evaluar la seguridad de las sedes. Y si el escenario B se materializa, el cinturón de seguridad alrededor del Estadio Akron y las zonas hoteleras requerirá un despliegue militar extraordinario. ¿Estamos preparados para eso?

Hay más: extorsión a contratistas, transporte, servicios. El CJNG ha controlado históricamente esos rubros en Jalisco. En ausencia de un mando centralizado, las extorsiones pueden volverse un caos de múltiples cabezas pidiendo piso.

Y luego está el riesgo geopolítico: actores externos –estatales o criminales– podrían aprovechar el vacío para generar incidentes de alta visibilidad mediática durante el torneo. Una bomba mediática en pleno partido sería una señalización que ningún servicio de inteligencia quiere enfrentar.

El reporte lo dice con claridad: los próximos 30 a 60 días son la única ventana estratégica para que el Estado mexicano desarticule infraestructura criminal en Jalisco. Si se pierde esa ventana, el Mundial se celebrará en un entorno de mayor incertidumbre estructural que con el Mencho vivo. Es ahora o nunca.

Los indicadores de alerta temprana estarán ahí: narcomantas firmadas que indicarían fragmentación o unidad, movimientos de líderes rivales hacia zonas CJNG, homicidios de perfiles altos dentro de la organización (purgas), el nivel de violencia en Tijuana. Hay que monitorear en tiempo real y actuar.

Porque el crimen organizado no descansa. El Mencho cayó, pero su herencia de sangre y fuego está lejos de extinguirse. Y el reloj corre. Faltan 108 días para que el mundo nos mire. La pregunta es: ¿qué va a ver?

- Anuncio -
Guardar esta Publicación

Compartir:

Suscríbete

Lo + Popular

Más como esto
Relacionado

Cargan toda la culpa al asistente de Cuén

La FGR cargó toda la responsabilidad del encubrimiento y montaje del asesinato de Héctor Melesio Cuén a su asistente Fausto Corrales, sin imputar a sicario ni funcionario de fiscalía estatal.

La unidad se construye sin complicidades, dice Brugada

Tras respaldar a la presidenta Claudia Sheinbaum, la jefa de gobierno de la Ciudad de México afirmó que el poder sólo tiene sentido cuando se pone al servicio de los demás.

Sancionan a 17 servidores públicos

Por irregularidades que van desde pedir dinero a usuarios hasta utilizar documentos escolares inválidos y autorizar pagos indebidos.

¿Quién manda?, cuestionan tras autoexilio de Rocha

El líder del PAN, Jorge Romero, cuestionó la falta de claridad en la toma de decisiones del gobierno federal con respecto de la situación política de Sinaloa.

Continuar leyendo ...
Relacionado