- Para la arqueología moderna ningún vestigio es irrelevante, ya que su verdadero valor reside en la información contextual que aporta.
IGNACIO CANCUL
MÉRIDA, YUC.- Para la arqueología moderna ningún vestigio es irrelevante, ya que su verdadero valor reside en la información contextual que aporta.
Esta es la premisa del Laboratorio de Análisis de Material Histórico y Misceláneo del Tren Maya, donde se estudia una vasta colección de piezas recuperadas.
Ubicado en el Museo de la Cultura Maya, este espacio del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) resguarda miles de elementos.
El equipo de especialistas se encarga de identificar, clasificar y estudiar materiales que van desde la época prehispánica hasta el siglo pasado, reconstruyendo así la historia regional.
En las mesas de trabajo se examinan estucos antiguos, utensilios domésticos virreinales y objetos del siglo XIX, como botellas o aislantes de telégrafo.
También se analizan municiones y juguetes de la centuria pasada, lo que demuestra que cada fragmento, por pequeño que sea, tiene una crónica que contar.
Tras dos años de labor titánica, el equipo integrado por Kenia Chávez, Itzel Hernández, Glenda Dena y Tadeo Martínez ha revisado cada bolsa recolectada.
Los expertos han registrado e inventariado elementos completos y fragmentados provenientes de los siete tramos que conforman la línea ferroviaria actual.
La metodología de trabajo se divide en fases críticas que comienzan con el registro básico de cada pieza encontrada en campo.
Posteriormente, los analistas se centran en la clasificación detallada, tomando en cuenta el tipo de objeto, su materialidad y la temporalidad exacta a la que pertenece cada uno.
Actualmente, el laboratorio se encuentra en una etapa de análisis profundo para identificar técnicas de construcción y casas productoras de los objetos.
Estos datos son fundamentales para trazar antiguas rutas comerciales y comprender los contextos económicos y culturales que definieron a la Península de Yucatán en distintas eras.
Un ejemplo fascinante es el hallazgo de frascos de color ámbar recuperados en el Tramo 6, cerca de Felipe Carrillo Puerto.
Estos recipientes pertenecieron a la marca C.H. Wintersmith, una farmacéutica de Kentucky, Estados Unidos, famosa por producir un tónico antipalúdico basado en la quinina hace más de un siglo.
La presencia de estas medicinas coincide con la época en que Quintana Roo era un foco infeccioso de malaria debido a sus zonas pantanosas; la propagación de la “fiebre amarilla” se vio potenciada por las condiciones insalubres y los movimientos de tropas durante el conflicto bélico conocido como la Guerra de Castas.
Además de fármacos, el laboratorio estudia monedas que narran la evolución de la numismática en México a través de los años.
Aunque destaca una pieza de 1894, la mayoría de los ejemplares inventariados pertenecen al periodo entre 1920 y 1990, reflejando el cambio de metales preciosos a metales industriales.
Los especialistas realizan procesos de intervención para estabilizar los materiales y asegurar su conservación a largo plazo.
Desde la limpieza de metales hasta la unión de vidrios fragmentados, el equipo crea embalajes especiales para piezas delicadas, como los restos de un antiguo mascarón maya.


