- Eiza González compartió un testimonio personal sobre la relación que ha mantenido con su cuerpo desde la adolescencia y el proceso que le ha implicado reconstruir su autoestima.
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CIUDAD DE MÉXICO.- En el marco de la Semana de Concientización sobre los Trastornos de la Conducta Alimentaria, respaldada por la Asociación Nacional de Trastornos Alimentarios (NEDA, por sus siglas en inglés), Eiza González compartió un testimonio personal sobre la relación que ha mantenido con su cuerpo desde la adolescencia y el proceso que le ha implicado reconstruir su autoestima.
A través de sus redes sociales, la actriz señaló que consideró pertinente abordar públicamente la experiencia de no sentirse cómoda en su propia piel. “Durante la mayor parte de mi vida, mi relación con mi cuerpo ha sido complicada”, escribió.
De acuerdo con su relato, el origen de ese conflicto se remonta a la muerte repentina de su padre, Carlos González, cuando ella era menor de edad. En medio del duelo y la depresión, recurrió a la comida compulsiva como una forma de afrontar un dolor que, según expresó, “no había procesado”. A los 13 años, mientras atravesaba simultáneamente la pubertad y la pérdida, aumentó cerca de 15 kilos en un periodo breve.
Dos años después, su incorporación al medio artístico la colocó bajo un intenso escrutinio público. “Cada imagen era analizada, cada detalle criticado, y todos parecían tener una opinión sobre mi cuerpo, sobre quién era y quién debía ser”, afirmó.
Esa exposición constante, explicó la estrella de Ambulancia, contribuyó al desarrollo de una dismorfia corporal y la llevó a mantener conductas obsesivas en torno a su peso, al grado de pesarse con frecuencia y medir su valor personal en función de los kilos.
“La aprobación nunca llegó”, reconoció. Por el contrario, sostuvo que la presión externa se incrementó y que intentar ajustarse a expectativas ajenas terminó por generarle mayor vacío emocional.
Actualmente, la actriz afirmó que ha decidido priorizar su bienestar y tratar su cuerpo con “amabilidad, cuidado y respeto”. Aunque reconoce que el proceso continúa y que no ha estado exento de dificultades, aseguró sentirse orgullosa del trabajo personal que ha realizado para romper con patrones del pasado.
Sin dar por concluido su proceso, subrayó que “es difícil y complejo. Pero nunca es demasiado tarde”.


