- En las últimas semanas, la alcaldesa panista de Mérida, Cecilia Patrón Laviada, ha sido blanco de una serie de ataques y ‘golpeteo’ mediático por parte de figuras prominentes de Morena en el estado.
IGNACIO CANUL
MÉRIDA, YUC.- Mientras en las arenas digitales y las tribunas legislativas el termómetro político sube de tono, en las oficinas del Palacio de Gobierno y el Ayuntamiento de Mérida parece imperar un clima distinto: el de la coordinación institucional.
En las últimas semanas, la alcaldesa panista de Mérida, Cecilia Patrón Laviada, ha sido blanco de una serie de ataques y “golpeteo” mediático por parte de figuras prominentes de Morena en el estado, quienes buscan minar su gestión con miras al futuro político de la entidad.
Sin embargo, frente a la narrativa de confrontación que impulsan algunos liderazgos de la autollamada “Cuarta Transformación”, el gobernador Joaquín “Huacho” Díaz Mena ha enviado una señal de pragmatismo y madurez política al mantener las puertas abiertas y la agenda conjunta con la munícipe.
En una reciente reunión de trabajo, que desafía la lógica de la polarización, el gobernador y la presidenta municipal sentaron las bases de lo que llaman un “modelo de desarrollo que funcione”.
Lejos de los discursos de división, ambos mandatarios abordaron temas neurálgicos para el presente y futuro de la capital yucateca.
El eje central del encuentro fue el nuevo Programa Municipal de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano.
Este documento, ya aprobado por el Cabildo meridano, se encuentra actualmente bajo la lupa del Instituto de Movilidad, Desarrollo Urbano y Territorial (Imdut) del Gobierno del Estado para su dictamen final.
“Mérida se mantiene como una de las ciudades más atractivas para vivir en el país, lo que implica una responsabilidad compartida para planear su expansión con visión de largo plazo”, coincidieron ambas autoridades durante la sesión.
La coordinación entre Díaz Mena y Patrón Laviada no se limita a la planeación urbana, ha descendido a temas operativos de vital importancia para la salud y el medio ambiente de los meridanos.
Acordaron fortalecer la infraestructura y los procesos para el tratamiento de aguas residuales, un reto histórico para la península.
Ante la proximidad de la temporada de lluvias, evaluaron el programa anual de descacharrización, una medida preventiva crítica para frenar el avance de enfermedades como el dengue, zika y chikungunya.
Ambos refrendaron el compromiso de garantizar que el crecimiento de la ciudad sea ordenado, técnico y, sobre todo, sostenible para las futuras generaciones.
Este acercamiento resulta particularmente relevante ante el contexto político actual. Mientras que diversos cuadros de Morena en Yucatán han intentado etiquetar la administración de Patrón Laviada como una continuación de políticas que ellos cuestionan, el gobernador Díaz Mena parece haber optado por la vía de la gobernabilidad.
Expertos en política local señalan que esta relación “institucional” es un mensaje de calma para el sector empresarial y la ciudadanía, que temían que la alternancia en el Gobierno del Estado deviniera en un bloqueo administrativo para la capital.
Al cierre de la reunión, tanto Díaz Mena como Patrón Laviada reafirmaron que la prioridad es Mérida.
En un estado donde la política suele ser apasionada, la foto de ambos mandatarios trabajando juntos se convierte en un recordatorio de que, aunque los partidos compitan en las urnas, el bienestar de la ciudad requiere de un frente común.
Mérida no solo debe crecer, debe funcionar, y para ello, la tregua entre el Palacio de Gobierno y el Palacio Municipal parece ser, por ahora, inquebrantable.


