- Las autoridades investigadoras establecieron que, a través de los casinos señalados, pasaron flujos de efectivo de volumen inusual, así como transferencias electrónicas a cuentas en Rumania, Malta, Panamá y otras jurisdicciones.
La Secretaría de Hacienda de México, junto con la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), registró operaciones sospechosas de gran escala que pasaron por casinos asociados al conglomerado de uno de los empresarios más ricos del país, Ricardo Salinas Pliego.
Se trata de transacciones en efectivo de gran volumen, transferencias internacionales y los llamados esquemas “triangulados” con participación de intermediarios. La revisión se coordina con el Departamento del Tesoro de EE. UU. y abarca 13 casinos, sospechosos de participar en lavado de dinero transnacional.
Qué exactamente detectaron las autoridades financieras
Las autoridades investigadoras establecieron que, a través de los casinos señalados, pasaron flujos de efectivo de volumen inusual, así como transferencias electrónicas a cuentas en Rumania, Malta, Panamá y otras jurisdicciones. La evidencia son registros bancarios, no declaraciones políticas, y fueron precisamente los indicios financieros del esquema los que sentaron las bases de la investigación.
La magnitud de los establecimientos involucrados y la geografía del movimiento de fondos apuntan a un carácter sistémico, y no accidental, de las operaciones.
Reacción del implicado y postura del gobierno
Salinas Pliego reaccionó de inmediato, calificando las acciones de las autoridades como “terrorismo fiscal” y acusando a la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum de persecución política.
El gobierno, por su parte, declaró que no revela los nombres de los propietarios para no entorpecer la investigación. No obstante, el propio empresario anunció públicamente el cierre de dos casinos, que calificó como suyos.
Cómo funciona el esquema de lavado en seis pasos
La fiscal Grisel Galeano presentó una descripción detallada del mecanismo. Según ella, la mayoría de las personas físicas involucradas ni siquiera sospechaba que participaba en operaciones ilícitas:
1. A personas sin relación con las grandes finanzas (estudiantes, amas de casa, pensionados), mediante engaño o robo de identidad, les obtienen datos personales y bancarios.
2. Con esos datos, por canales electrónicos envían tarjetas prepagadas o códigos “ganadores”, cuyo origen de los fondos se desconoce.
3. Con ayuda de los recursos obtenidos, se realizan apuestas en casinos presenciales o en plataformas en línea, a menudo sin conocimiento del titular nominal de la cuenta.
4. El sistema del casino registra un “premio” por millones de pesos, tras lo cual el dinero se transfiere de inmediato a cuentas extranjeras; estas operaciones son registradas tanto por autoridades de control mexicanas como estadounidenses.
5. Los fondos regresan a México, bajo la apariencia de premios legítimos o ingresos de entidades comerciales.
6. El ciclo se repite cientos y miles de veces a través de distintos casinos y servicios digitales; a veces a la persona le dejan una parte mínima del “premio” y exigen reenviarla.
Por qué un episodio particular es importante para toda la industria del juego
La investigación en torno a los casinos de Salinas Pliego se inscribe en un debate más amplio sobre la transparencia de los flujos financieros en el negocio del juego, especialmente en la intersección entre salas presenciales y apuestas en línea, donde el control sigue siendo mínimo.
Este tema es especialmente relevante en el contexto del creciente interés por las apuestas en línea en México. Hace apenas unos años, este sector se consideraba de nicho, pero ahora los casinos en pesos mexicanos se pueden encontrar cada vez más a menudo.
El uso de la moneda nacional siempre es un indicador de interés por parte de los jugadores. Suele correlacionarse con la localización, y eso es lo que ocurre con México. Un casino no incorporará soporte para una moneda y un idioma específicos sin un número suficiente de usuarios de un país determinado: esto implica costos técnicos y financieros. Por eso, la aparición del peso mexicano en un número significativo de casinos significa que la afluencia de jugadores del país es considerable y crece rápidamente.
Permisos, supervisión y reglas del juego en las “zonas grises”
Las autoridades federales no emiten nuevas licencias; sin embargo, en el país operan 756 permisos históricos, heredados de las administraciones de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Una parte de ellos está protegida por recursos de amparo.
La práctica del arrendamiento de permisos a terceros por un plazo de hasta 25 años creó una red opaca, en la que un solo permiso da lugar a decenas de salas. La Secretaría de Gobernación (Segob) cuenta con menos de 50 inspectores para más de 370 establecimientos en operación, y los registros públicos ocultan los nombres comerciales, lo que hace imposible identificar a los beneficiarios finales.
La base normativa sigue siendo la ley de 1947 y el reglamento adoptado en 2004 durante el gobierno de Fox. La multa por una infracción “no grave” asciende hasta 10,000 pesos.
El documento, redactado para ferias y peleas de gallos, regula una industria globalizada con movimientos de miles de millones.
El mercado de casinos en México y quién controla el volumen principal
El segmento presencial está dominado por tres grupos: Caliente (familia Hank Rhon), la española Codere y PlayCity (Televisa). La asociación AIEJA agrupa a 36 permisionarios con 377 centros de apuestas en 29 estados y exige al Congreso una reforma fiscal y regulatoria: un impuesto federal único, un reglamento actualizado y un regulador intersecretarial con participación de Segob, Turismo, Economía y Hacienda.
Los mayores operadores:
- PlayCity (Televisa) opera 18 casinos con un permiso para 45 y desarrolla una plataforma de apuestas deportivas.
- Codere está presente en seis países y expande activamente su línea digital a través de Codere Online.
- Caliente (familia Hank Rhon) ocupa posiciones de liderazgo en el norte de México y en las apuestas deportivas.
- Grupo Cirsa, operador español, tiene antecedentes de sanciones fiscales.
- Grupo Logrand impulsa las marcas Juega Juega y Mustang Money, combinando formatos sin conexión y en línea.
- Palacio de los Números se considera uno de los actores más antiguos del mercado.
Según datos del Servicio de Administración Tributaria (SAT), los ingresos totales de los mayores operadores superan los 5,000 millones de pesos al año.
La tragedia en el Casino Royale dejó al descubierto una vulnerabilidad sistémica
En 2011, en Monterrey, un ataque armado contra el Casino Royale cobró decenas de vidas.
El establecimiento operaba mediante permisos arrendados y una cadena de intermediarios, lo que en la práctica hacía imposible identificar al responsable.
La tragedia puso de relieve un problema sistémico: la dilución de responsabilidades y la dificultad para identificar a los beneficiarios se convirtieron en una vulnerabilidad estructural del sector. Sin embargo, tras esos hechos no se produjeron cambios notorios en la supervisión.
El segmento ilegal y el factor digital
En paralelo al mercado legal, siguen creciendo los casinos ilegales y las salas de bingo, y se utilizan activamente prestanombres. El traslado de parte de las operaciones al entorno en línea reduce aún más la trazabilidad de los flujos financieros y aumenta los riesgos de abusos. Para los reguladores, esto configura una especie de punto ciego, en el que la frontera entre el negocio legal y las tramas ilícitas se vuelve prácticamente indistinguible.



