- Los operadores del volante de la ruta Circuito Metropolitano del sistema “Vaivén” tomaron la determinación de entregar formalmente las unidades.
CECILIA VERÁSTEGUI
MÉRIDA, Yucatán.- El conflicto laboral que mantiene semiparalizada una de las arterias más importantes del transporte público en Mérida ha tomado un giro inédito. Este miércoles 27 de mayo, al cumplirse el séptimo día consecutivo de paro, los operadores del volante de la ruta Circuito Metropolitano del sistema “Vaivén” tomaron la determinación de entregar formalmente las unidades.
Sin embargo, los autobuses permanecen varados en el encierro de la colonia Nueva Sambulá debido a que no hay personal que los maneje.
La crisis, que estalló a primeras horas del pasado jueves 21 de mayo, mantiene a unos 95 choferes firmes en su postura de no dar marcha atrás hasta que la empresa concesionaria cumpla con el pliego de demandas salariales y laborales que detonó el movimiento.
La mañana de este miércoles, en un acto que los propios trabajadores calificaron como una muestra de legalidad y para deslindarse de posibles acusaciones de retención indebida de bienes, se dispusieron a poner los vehículos a disposición.
No obstante, el patio de resguardo se convirtió en un reflejo del estancamiento: las unidades están disponibles, pero las llaves siguen guardadas porque la empresa no cuenta con choferes sustitutos ni los manifestantes pretenden volver al volante bajo las condiciones actuales.
Cabe recordar que, tras el inicio de la huelga, la Agencia de Transporte de Yucatán (ATY) aplicó una suspensión temporal de diez días a la empresa concesionaria por reincidencia grave en la interrupción del servicio.
A pesar de esta medida administrativa, los choferes, respaldados por su representación sindical, decidieron continuar apostados en las instalaciones para asegurar que se respeten sus derechos durante el tiempo que dure la sanción.
El núcleo de la inconformidad radica en una disparidad entre lo estipulado en los acuerdos del modelo Va y Ven y lo que los choferes perciben en sus nóminas reales.
De acuerdo con los tabuladores del sistema, un conductor debería percibir cinco pesos con 31 centavos por kilómetro recorrido.
Con un promedio garantizado de 270 kilómetros por jornada (dividido en turnos de ocho horas), el ingreso diario por turno debería rondar los 716 pesos con prestaciones de ley.
Los operadores aseguran que su sueldo base actual es de apenas 350 pesos diarios, y que incluso con bonos y comisiones escasamente alcanzan los 500 pesos.
Exigen fijar un salario neto de 700 pesos por turno, la eliminación de “castigos” y descuentos injustificados que merman sus ingresos, y el cese de jornadas laborales que, acusan, a veces se prolongan hasta las 12 horas.
“Pedimos un diálogo directo y que esté sustentado con firmas de la empresa, no promesas al aire; llevamos meses arrastrando estas complicaciones y ya no es factible seguir así”, externó uno de los voceros de los operadores, reiterando las disculpas a la ciudadanía afectada.
La parálisis de Circuito Metropolitano (que opera con un parque vehicular de entre 36 y 44 unidades divididas en los circuitos interior y exterior) impacta directamente a miles de usuarios habituales de Mérida.
Han tenido que recurrir a transportes alternativos o plataformas digitales, viendo afectados sus tiempos de traslado y su economía.
Para mitigar el colapso, las autoridades estatales mantienen activo un operativo emergente con autobuses convencionales y camionetas tipo van para cubrir los tramos de mayor demanda, aunque los usuarios reportan que las frecuencias siguen siendo insuficientes.
El conflicto sigue abierto, y mientras la concesionaria no asiente una propuesta económica formal en la mesa de negociación, los motores de la ruta metropolitana continuarán apagados.



