Sergio León Cervantes
Los cimientos de un estado crean confianza; sus motores convierten esa confianza en riqueza. En el capítulo anterior planteamos estado de derecho, certeza jurídica, gobierno digital, productividad y educación. Ahora corresponde explicar cómo esos cimientos pueden transformarse en riqueza económica, social, institucional, humana y generacional.
6. Salud competitiva. Gary Becker incorporó la salud a la teoría del capital humano: una población sana aprende más, trabaja mejor y permanece productiva durante más años. México invierte alrededor de 1,590 dólares por persona en salud, apenas una cuarta parte del promedio de la OCDE, y su esperanza de vida ronda los 75.5 años, unos cinco años y medio menos.
No corregirlo significa más enfermedad prevenible, ausentismo, gastos catastróficos y presión fiscal. One México 2050 propone medir el sistema por prevención, esperanza de vida saludable, tiempos de atención y calidad.
7. Inversión e innovación. Paul Romer demostró que el conocimiento y la tecnología generan rendimientos crecientes. México destina alrededor de 0.25% del Producto Interno Bruto (PIB) a investigación y desarrollo.
Corea del Sur invierte cerca de 5%. Llevar a México hacia 2% implicaría multiplicar por ocho el esfuerzo actual. Con un PIB nominal cercano a 36.3 billones de pesos, significaría pasar de unos 91 mil millones a más de 726 mil millones de pesos anuales. Elevar la inversión total desde alrededor de 24% hasta 30% del PIB movilizará, además, más de 2 billones de pesos adicionales al año.
8. Infraestructura nacional. Michael Porter mostró que las empresas compiten dentro de ecosistemas. México obtuvo 2.9 de 5 puntos y cayó al lugar 66 en el Índice de Desempeño Logístico del Banco Mundial de 2023.
La OCDE advierte que las brechas en carreteras, puertos, ferrocarriles, energía, agua y aduanas elevan el costo de exportar e impiden que muchas pequeñas empresas participen en el comercio internacional. La meta no debe ser inaugurar más obras, sino entrar al grupo de las treinta economías con mejor logística, mediante proyectos evaluados por costo-beneficio y planeados a treinta años.
9. Política industrial inteligente. La competitividad sistémica y la experiencia de Corea, Irlanda y Singapur muestran que el estado puede coordinar talento, infraestructura, financiamiento e innovación sin repartir subsidios ciegos.
México exportó más de 617 mil millones de dólares en 2024, pero el contenido extranjero de sus exportaciones alcanzó 33.8%, por encima del promedio de la OCDE. En la manufactura global, los insumos nacionales representaron sólo 6% del valor de producción. Exportar mucho no equivale a capturar suficiente valor.
El Plan México plantea 1.5 millones de empleos adicionales en manufactura especializada y elevar la inversión por encima de 28% del PIB hacia 2030; One México 2050 llevaría esa estrategia más allá de un sexenio.
10. Combate estructural a la corrupción. Douglass North explicó que las instituciones deficientes elevan los costos de transacción. México obtuvo 27 de 100 puntos y el lugar 141 de 182 países en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025.
El problema no se resolverá multiplicando oficinas de control mientras sobrevivan trámites opacos y decisiones discrecionales. Digitalizar, interoperar bases de datos, transparentar compras y reducir ventanillas convierte la anticorrupción en política económica. Acercarnos primero al promedio mundial de 42 puntos significa menos fugas, mayor confianza y más riqueza institucional.
Estos motores se refuerzan entre sí. Mejor salud eleva la productividad; innovación aumenta el valor de las exportaciones; infraestructura conecta regiones; política industrial desarrolla proveedores; y menor corrupción permite que cada peso público produzca más.
Juntos convierten el crecimiento en cinco riquezas: económica, por mayores ingresos e inversión; social, por movilidad y empleo formal; institucional, por confianza; humana, por salud y capacidades; y generacional, porque lo construido no termina con una administración.
Un México que sostuviera 3% de crecimiento anual podría duplicar su economía en cerca de 24 años; con 4%, en aproximadamente 18; y con 5%, en alrededor de 14. No son promesas, sino escenarios condicionados a continuidad, inversión y ejecución.
One México 2050 no propone gastar más por gastar. Propone que cada política produzca resultados medibles y que ningún gobierno vuelva a empezar de cero. Los primeros cinco pilares construyen el Estado; estos cinco motores determinan cuánta prosperidad puede generar y cuánto de ella llegará a la siguiente generación.
Los gobiernos administran presupuestos. Los estados multiplican la riqueza de generaciones.
¡Hasta la próxima semana, con nuevos retos y oportunidades!
Sin miedo a la cima, que el éxito ya lo tenemos.
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