- La Secretaría de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo realiza la evaluación técnica de un proyecto para instalar barreras de contención de sargazo en las conexiones principales entre el Mar Caribe y la Laguna Nichupté.
IGNACIO CALVA
CANCÚN, Q. ROO.- La Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) de Quintana Roo realiza la evaluación técnica de un proyecto para instalar barreras de contención de sargazo en las conexiones principales entre el Mar Caribe y la Laguna Nichupté.
La medida responde a los recientes reportes ciudadanos en redes sociales que alertaron sobre el ingreso atípico de sargazo al interior del ecosistema lagunar.
Óscar Alberto Rébora Aguilera, titular de la SEMA, explicó que, si bien la macroalga cumple un rol biológico crucial en el mar abierto, su acumulación masiva en un cuerpo de agua cerrado resulta sumamente nociva.
La descomposición del sargazo en la laguna amenaza con acelerar el proceso de eutrofización del cual ya se detectaron indicios de alerta.
Es un fenómeno que consiste en el exceso de nutrientes que detona una proliferación descontrolada de microalgas, bloquea el paso de la luz solar y agota el oxígeno disuelto, provocando la muerte de fauna marina y la degradación de los manglares.
Para frenar este impacto ambiental, la dependencia estatal diseña un plan de contención de la mano de académicos y científicos.
La propuesta principal contempla blindar los canales de comunicación natural del sistema lagunar, el cual cuenta formalmente con dos entradas y dos salidas que conectan directamente con el océano.
No obstante, el proyecto ejecutivo se mantiene en fase de análisis debido al intenso flujo de embarcaciones turísticas y recreativas que operan diariamente en la zona hotelera.
Con el objetivo de no colapsar la actividad náutica, la SEMA mantiene mesas de trabajo con la Capitanía de Puerto para determinar la viabilidad operativa de las redes.
Define ventanas de horarios específicos y puntos estratégicos de colocación que concilien la protección ecológica con el libre tránsito marítimo.
“Ya estamos atendiendo ese tema, revisando con la academia y expertos para ver cuál podría ser la situación, dónde podríamos contenerlo para que no llegue a la laguna.
“Estamos también midiendo para ver si podemos colocar una barrera por donde se entra a la laguna.
“Acuérdense que por la laguna tenemos dos entradas y dos salidas, entonces tendríamos que ver también con el tráfico de embarcaciones y con Capitanía de Puerto en qué momentos podemos colocarlas para que tenga menor repercusión y permitan el tráfico de lanchas”, detalló el funcionario estatal.
Rébora Aguilera puntualizó que la efectividad de las barreras sargaceras está sujeta a estudios hidrodinámicos precisos sobre el comportamiento del oleaje y las corrientes locales en los canales de acceso.
Entre los retos de ingeniería ambiental que evalúan los especialistas se encuentra la fuerza del oleaje, ya que si las crestas de las olas son muy elevadas pueden empujar la biomasa por encima de la estructura flotante. Se analiza la velocidad de las corrientes submarinas, puesto que si el flujo es muy rezumante podría sumergir el sargazo y desplazarlo por debajo de la falda de la red, restando efectividad al sistema de protección.




