- Los demócratas se muestran particularmente favorecidos para retomar el control de la Cámara de Representantes, como ya sucedió en el primer mandato de Trump.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
WASHINGTON, EU.- A menos de 100 días de las elecciones legislativas, tanto republicanos como demócratas se enfrentan a numerosas incógnitas sobre el impacto real de la caída de la popularidad del presidente de Estados Unidos, Donald Trump; así como las propias divisiones internas.
Las elecciones del próximo 3 de noviembre servirán para renovar la Cámara de Representantes (435 diputados) y 35 de los 100 senadores del país.
Estos comicios serán también un test decisivo para la Presidencia Trump, que no puede volver a presentarse al cargo, y que tiene en ‘las manos’ una guerra en Irán sin señales claras de salida.
Los republicanos cuentan con una ventaja en ambas cámaras de apenas unos cuantos escaños.
Tradicionalmente, el partido en la Casa Blanca “casi siempre pierde escaños en las elecciones intermedias, particularmente cuando el presidente es impopular”, explicó a la AFP Sarah Binder, profesora de Ciencias Políticas de la universidad George Washington.
De acuerdo con las estadísticas dadas a conocer recientemente, prácticamente seis de cada diez estadounidenses se muestran descontentos con el rumbo del país, según coinciden varios sondeos.
Los demócratas se muestran particularmente favorecidos para retomar el control de la Cámara de Representantes, como ya sucedió en el primer mandato de Trump (2017-2021), donde no consiguió ser reelecto.
El gran reto proviene de sus propias filas o simpatizantes. Con el auge de los candidatos de una formación de extrema izquierda apenas conocida hasta hace unos meses: los Demócratas Socialistas (DSA).
El DSA es una formación independiente pero con escasa fuerza en el sistema totalmente bipartidista estadounidense, al punto que sus candidatos se ven obligados a participar en las primarias del Partido Demócrata para tener alguna oportunidad real de llegar al poder.
Desde hace un año no se les va mal: el Alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, llegó al cargo con promesas de autobuses urbanos gratuitos e incluso servicio de guardería pagado con dinero público; lo que provocó la movilización de un electorado joven y muy desilusionado con la política tradicional.
Ante el desconcierto de la cúpula del partido opositor, Mamdani no solamente se convirtió en una de las figuras más populares de la izquierda, sino que ha alentado la aparición de candidatos del DSA por todo el país.
El DSA aporta entusiasmo y rostros nuevos al Partido Demócrata, pero también propuestas controvertidas, como la eliminación del Senado o incluso de la propia presidencia del país.
“El Senado formaba parte de un sistema diseñado para asegurarse de que el pueblo no tuviera demasiado peso en las decisiones, así que queremos ampliar de forma significativa el Congreso; pero convertirlo en una legislatura unicameral”, explicó la copresidenta del DSA, Megan Romer, en una entrevista el domingo por la cadena Fox.
Cuestionada sobre si quería abolir la Policía migratoria o las fronteras, añadió: “a largo plazo, sí”.
Las propuestas del DSA han sido defendidas por candidatos que han ganado las primarias demócratas en estados como Maine, Michigan o Colorado.
Los electores se muestran descontentos con el rumbo de la economía, y consideran que los demócratas pueden ser mejores gestores ahora que Trump y los republicanos -según un sondeo de la cadena Fox- se encuentran 54 por ciento respecto al 45).
Trump y su partido aparece ligeramente mejor situado cuando los estadounidenses evalúan su lucha contra la inmigración ilegal o el crimen.
Las elecciones federales son organizadas por los Estados, y una de las obsesiones de Trump es lucha para que su partido apruebe reformas que permitan imponer a nivel nacional la identificación mediante un documento de identidad federal (como el pasaporte) para emitir el voto.
Una de las consecuencias de ese control de los estados de las elecciones es la reorganización de los distritos electorales.
Varios estados republicanos, alentados por Trump, se han lanzado resueltamente a esa redistribución del mapa electoral, y los demócratas han respondido con la misma táctica en estados como California, cuyo Gobernador saliente, Gavin Newsom, es uno de los aspirantes presidenciales del partido.
Los resultados se vaticinan reñidos.
Expertos como Sarah Binder calculan que sólo entre 18 y 20 circunscripciones de las 435 de la Cámara de Representantes están realmente en juego, es decir menos del 5 por ciento.
Ese vuelco electoral podría significar el principio del fin de la Presidencia Trump, en su anterior mandato el presidente Trump fue sometido a dos intentos de destitución por parte de los demócratas en la Cámara de Representantes (en 2019 y posteriormente en 2021).
Los demócratas necesitan cuatro escaños para darle el vuelco al Senado. El candidato inicial en Maine (noreste), Graham Platner, presentó su dimisión en medio de un escándalo por acusaciones de agresión sexual, y fue reemplazado apresuradamente por Troy Jackson.
Mejores posibilidades aparecen en las carreras senatoriales de Carolina del Norte, Ohio o Iowa.
*Con información de la agencia AFP.




