- En la primera etapa obtuvieron 200 kilos y ahora llevan hasta 430 kilos de pescado, reconocen.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
VILLAHERMOSA, TAB.- Las mujeres tabasqueñas comienzan a romper paradigmas y derribar prejuicios con el programa ‘Pescando vida’.
Desde sus Comunidades de Aprendizaje Acuícola (CAC) están reafirmando su capacidad para organizarse, incluso con otras mujeres vecinas.
Con una actividad que desarrollan en agua dulce, producen lo que tradicionalmente correspondía a los hombres.
Una de ellas es Concepción Moscoso, quien habitaba una casa de cuatro aguas de influencia maya ubicada en un brazo del río Usumacinta.
Recuerda que nunca había pescado, hasta ingresar a las Comunidades de Aprendizaje Acuícola.
“Nos dedicamos a ser amas de casa. Pero la verdad el programa nos ha fortalecido mucho económicamente”, contó entusiasmada.
El programa ‘Pescando vida’ está inspirado en otro que lleva por nombre ‘Sembrando vida’, que fundó Javier May Rodríguez por encargo del anterior inquilino del Palacio Nacional.
‘Pescando vida’ cuenta con tres mil pescadoras y pescadores que reciben un jornal mensual de cinco mil pesos, mismos que se apoyan en 210 Comunidades de Aprendizaje Acuícola.
Este es el único proyecto en todo el país que con recursos propios está respaldando a las y los ribereños.
Una de las beneficiarias del apoyo es precisamente Concepción Moscoso que pertenece al CAA ‘La tilapia gris’.
Igual que ella, su vecina de Zapotal segunda, Dulce Candelaria Gutiérrez, rebate la idea falsa de que los apoyos “acechan” únicamente a los flojos.
“El jornal de ‘Pescando vida’ nos lo ganamos bien, y bien trabajado. Tenemos que levantarnos temprano para alimentar a las mojarritas, tenemos que lavar las jaulas, tenemos que hacer biometrías, tomándose peso y estarlas vigilando, sin contar el bajar y subir al río diariamente cinco veces”, presume.
Otra de las beneficiarias es doña Juana Chávez Guzmán, a quien por su edad no le darían un empleo formal en cualquier parte.
Pero el gobierno estatal ha revertido esa idea, al otorgarle un empleo a través de ‘Pescando vida’, en el que le ha ido cada vez mejor en las cinco cosechas que lleva; “además de que es trabajo en casa”.
“Actualmente estamos en la quinta cosecha, en la que me ha ido excelente. En la primera etapa cosechamos 200 kilos y he logrado sacar hasta 430 kilos.
“Y no sólo se vende, sino también se usa para el consumo de nuestros propios hogares”, relató.
“Ya dijeron todo ellas”, dice doña Delia, de la misma CAA. El grupo de pescadoras ríe. El sábado pasado, después de alimentar a sus mojarras en las jaulas flotantes del gran ‘Mono Sagrado’, vinieron a Torno Largo segunda sección, para saludar al gobernador que acudió a dar audiencias con la Jornada de Atención. Y también le volvieron a agradecer porque así es la gente de la comunidad.
“¡Ya sé!”, retomó doña Delia. “Si no fuera por ‘Pescando vida’ seguiríamos desunidos porque hasta ese individualismo afectó a la comunidad. Pero ahora estamos unidas y nos apoyamos”, remató.




