- Como parte de un programa que fortalece la conservación y el intercambio genético de las especies con la República Checa.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
SUCHIAPA, CHIS.- Cocodrilos procedentes de la República Checa arribaron a Chiapas, como parte de un programa de conservación e intercambio genético de especies.
La llegada de los reptiles se dio desde el Zoológico de Cocodrilos de Protivin, con tres de los ejemplares que por primera vez pisan suelo nacional y de América Latina.
Los visitantes son tres cocodrilos australianos (dos machos y una hembra) y un ejemplar de pantano.
Los tres cocodrilos australianos pertenecen a la especie Crocodylus porosus, la que está considerada la más grande del mundo, ya que pueden llegar a medir hasta nueve metros.
Los animales tienen una edad de entre dos y tres años, cuentan con una longitud de 70 a 90 centímetros y permanecen bajo el cuidado del Centro de Rescate para Fauna Silvestre (Comaffas).

El otro ejemplar de pantano pertenece a la especie de agua salada Crocodylus moreletii, que a diferencia de los otros tres regresó a nuestro país mediante un proceso de repatriación, aunque el ejemplar nació en Europa.
“Este es el desenlace de todo el trabajo coordinado y relación con República Checa, del director de cocodrilos en Protivin, con el cual hemos estado en comunicación, e incluso ya nos visitó en Chiapas en 2016, y vino a conocer el inicio de este proyecto Mundo Cocodrilo, dijo el director de Mundo Cocodrilo, Jerónimo Domínguez Laso.
“Con el enfoque de colaborar con la población de cocodrilos a nivel mundial y ahora con Protivin se da esta gran oportunidad, de poder tener con nosotros algunos ejemplares”, abundó.
El traslado de los cocodrilos duró más de 20 horas, y para poder emprender la travesía debieron cumplir una serie de requisitos, como permanecer en aislamiento 60 días y ser objeto de revisiones y certificaciones sanitarias, mientras que a su llegada a México cumplieron otra cuarentena.
El programa en cuestión integra una alianza internacional de conservación genética, mediante un intercambio con más de 15 años de un cocodrilario de la República Checa especializado en especies en peligro de extinción, que permite resguardar material genético de diversas especies.
Con la presencia de los ejemplares europeos se fortalecerán las investigaciones y el banco genético del centro, bajo el cumplimiento de todos los estándares y permisos respectivos.
En Chiapas, el centro abrió sus puertas para que las personas pudieran conocerlos en la tercera edición de la Crocokermés, que tuvo verificativo el domingo pasado.




