- El gobierno de Perú encabezado por la presidenta Keiko Fujimori ha decidido “romper relaciones diplomáticas” con Irán.
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MADRID, ESPAÑA.- El gobierno de Perú encabezado por la presidenta Keiko Fujimori ha decidido “romper relaciones diplomáticas” con Irán -no así las consulares-; alegando “deterioro democrático”, “la disrupción del comercio internacional a través del estrecho de Ormuz”, y la “obstrucción” de Teherán a las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en su territorio.
“El gobierno de la República del Perú ha tomado la decisión de romper relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán”, apunta una nota publicada por el Ministerio de Exteriores peruano en la web gubernamental; donde precisa que ello “no entraña la ruptura de relaciones consulares”. Además agrega que la decisión “ha sido comunicada a Irán mediante una nota diplomática, a través de la Embajada de ese país en Ecuador, que actúa como Misión concurrente ante el Perú”.
El Ejecutivo liderado por Fujimori ha declarado observar “con creciente consternación el deterioro de la democracia en Irán”, “particularmente en lo relativo a la represión de manifestaciones pacíficas, la conculcación de la libertad de prensa, la discriminación contra las mujeres y las niñas, y la persecución de opositores políticos”.
Asimismo, ha mostrado su “profunda preocupación” por lo que ha descrito como “severas restricciones impuestas por el régimen iraní” y “la disrupción del comercio internacional a través del estrecho de Ormuz desde marzo de 2026”.
Tales conductas, argumenta Lima, “contravienen principios como la libertad de navegación y el derecho de paso por los estrechos utilizados para el tránsito marítimo internacional, que no pueden estar sujetos a condicionamientos unilaterales”.
Perú ha incidido en “la seguridad de la navegación, la protección de la vida humana en el mar y la preservación del medio marino”; al tiempo que ha destacado “las repercusiones sobre los precios de la energía y la estabilidad de las cadenas globales de suministro”, derivadas de las actuaciones que denuncia.
Además, ha reclamado a Teherán “su obstrucción a la labor del Organismo Internacional de Energía Atómica, a cuyos inspectores ha negado -en diferentes ocasiones- el acceso a instalaciones nucleares, dificultando la verificación necesaria para evitar la producción de armas nucleares”.
Paralelamente, el Gobierno de Fujimori ha destacado que “rechaza igualmente de manera enérgica que Irán incite a la violencia y a la escalada de conflictos en Oriente Próximo”, en aparente alusión al reavivado intercambio de ataques entre la República Islámica, en el que la Guardia Revolucionaria Islámica y el Ejército iraníes han replicado a Washington con ataques contra activos norteamericanos en distintos países de la región, como Jordania, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin.




