- Aquel martes 11 de septiembre del 2001 dos aviones Boeing 767 impactaron contra las Torres Gemelas, en pleno corazón financiero de Nueva York.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
NUEVA YORK, EU.- Aquel martes 11 de septiembre del 2001 dos aviones Boeing 767 impactaron contra las Torres Gemelas, en pleno corazón financiero de Nueva York. Con sus 110 pisos, los edificios eran los más altos de la ciudad y su colapso fue transmitido en vivo por noticiarios matutinos o vespertinos principales de todo el mundo.
El primer avión chocó contra la torre norte a las 8:46 de la mañana, hora local, y el edificio permaneció en llamas durante 102 minutos. A las 10:28 horas, la estructura colapsó en apenas 11 segundos.
Diecisiete minutos después del primer impacto, a las 9:03 horas, el segundo avión embistió la torre sur. El rascacielos resistió 56 minutos bajo el fuego, hasta que se derrumbó a las 9:59 horas en cerca de 9 segundos.
“Luego del increíble sonido del edificio colapsado, en pocos segundos todo se volvió más oscuro que la noche; sin sonido, y no podía respirar”, recuerda Bruno Dellinger, sobreviviente que trabajaba en el piso 47 de la torre norte.
“Estaba convencido de que estaba muerto, porque el cerebro no alcanza a procesar algo como esto”, relató Dellinger en su testimonio compartido por el Museo y Monumento Conmemorativo del 11 de Septiembre, en Nueva York.
En cuestión de minutos, Estados Unidos confirmó que no se trataba de un accidente. Cuatro aviones que sobrevolaban el este del país habían sido secuestrados de forma coordinada por pequeños grupos de atacantes.
Dos fueron estrellados contra el World Trade Center; otro impactó el Pentágono y un cuarto avión, el vuelo 93 de United Airlines, cayó en Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaron recuperar el control de la aeronave.
Esa mañana cuatro aviones comerciales se convirtieron en misiles contra objetivos simbólicos del poder económico y militar del país que se decía más poderoso del mundo: las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York, y el Pentágono, en Washington, se dice que el último pretendía llegar a la Casa Blanca.
El ataque, atribuido a la red terrorista Al Qaeda, causó la muerte de miles de personas y tuvo consecuencias globales.
Marcó el inicio de una nueva etapa en la seguridad internacional, modificó la política exterior de Estados Unidos y detonó guerras, nuevas medidas antiterroristas y cambios profundos en la vigilancia aérea y fronteriza.
Los impactos provocaron incendios masivos, dejaron atrapadas a personas en los pisos superiores de las torres y cubrieron Manhattan con humo, polvo, escombros y material tóxico.
En menos de dos horas, los dos rascacielos quedaron reducidos a enormes nubes de polvo y acero retorcido.
Las Torres Gemelas
Durante años, especialistas analizaron las causas del colapso. “La respuesta aceptada por toda la gente seria es que las torres se vinieron abajo porque fueron objeto de un ataque terrorista”, dijo a la BBC Mundo el ingeniero civil Eduardo Kausel, profesor emérito del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
La explicación técnica; sin embargo, combina varios factores físicos y estructurales, los estudios del MIT, publicados en 2002, coinciden en gran parte con los hallazgos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST), que investigó el desastre y publicó su reporte final sobre el colapso de las torres.
El NIST revisó documentos, entrevistó a más de mil personas, analizó piezas de acero recuperadas y realizó simulaciones sobre los efectos del impacto y los incendios.
Tanto el MIT como el NIST concluyeron que las torres se derrumbaron principalmente por la combinación de dos factores: el severo daño estructural causado por los aviones y los incendios que se extendieron durante decenas de minutos en varios pisos. El NIST señaló que el impacto de los aviones dañó columnas, desprendió protección contra fuego y permitió que el calor debilitara elementos estructurales clave.
“Si no hubiese habido incendio, los edificios no se habrían derrumbado”, explicó Kausel.
De acuerdo con el NIST, no existe evidencia de explosiones provocadas debajo de las zonas de impacto; los colapsos iniciaron en los pisos afectados por los choques y los incendios, y avanzaron de arriba hacia abajo.
Las víctimas y daños
Los atentados dejaron 2 mil 977 personas asesinadas oficialmente; sin contar a los 19 secuestradores: 2 mil 753 murieron en Nueva York, 184 en el Pentágono y 40 en el vuelo 93, de acuerdo con el National September 11 Memorial & Museum.
El costo económico también fue histórico. La Oficina del Contralor de Nueva York estimó que el impacto sobre la riqueza de la ciudad fue de 30 mil 500 millones de dólares, incluidos 21 mil 800 millones por edificios, infraestructura y activos destruidos, además de 8 mil 700 millones por ingresos futuros perdidos de las personas fallecidas.
Otros análisis oficiales revisados por la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos calcularon pérdidas totales por hasta 83 mil millones de dólares para Nueva York, considerando daños directos e indirectos.




