- La dirigencia del Partido Verde ha dejado entrever que no aceptará una reducción de su representación sin obtener algo a cambio.
FELIPE VILLA
CIUDAD DE MÉXICO.- En medio de crecientes tensiones internas, la coalición gobernante “Sigamos Haciendo Historia” —integrada por Morena, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT)— atraviesa su momento más delicado desde su conformación.
A pesar de su dominio institucional, la coalición comenzó a mostrar grietas frente a una propuesta que podría redefinir el sistema político nacional: la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Aunque el discurso público ha sido de unidad, las resistencias internas se hicieron evidentes. Durante semanas, el PT y el PVEM expresaron escepticismo y preocupación por el contenido de la reforma, especialmente por los puntos que implican recorte de legisladores plurinominales y reducción de financiamiento público a los partidos, dos pilares que sostienen su fuerza en el Congreso y en el sistema electoral.
Sin embargo, al cierre de la segunda semana de 2026, el gobierno logró su primer objetivo: doblar al PT, que se mostró reacio en un inicio, el Partido del Trabajo y dio un giro notable luego de un encuentro entre su dirigencia y la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.
En dicha reunión, se acordó trabajar “de manera conjunta y responsable” con el gobierno en la construcción de la reforma electoral. A través de un comunicado firmado por su coordinador nacional, Alberto Anaya, el PT confirmó su respaldo a la iniciativa del Ejecutivo. El mensaje fue claro: cerraron filas con el proyecto de Claudia Sheinbaum, pese a que los cambios propuestos podrían afectar directamente su representación legislativa futura, aunque no se mencionó que recibirán a cambio.
Por el momento, el gobierno de la 4T logró neutralizar al primer foco de resistencia interna. El respaldo del PT refuerza momentáneamente la cohesión de la coalición, pero también deja al descubierto el método: presión política desde Gobernación y negociación directa con los liderazgos.
Ahora, todas las miradas están puestas sobre el PVEM. Históricamente pragmático y hábil para negociar, el Verde ha dejado ver su inconformidad con partes del proyecto presidencial. A diferencia del PT, el Verde tiene una gubernatura propia (San Luis Potosí), más de 200 municipios y una bancada robusta que lo posiciona como actor clave en el Congreso.
Hasta ahora, el Partido Verde no ha dado un respaldo explícito a la reforma electoral. Su dirigencia ha señalado la necesidad de un debate más amplio y ha dejado entrever que no aceptará una reducción de su representación sin obtener algo a cambio.
El escenario inmediato es que la presión sobre el PVEM irá en aumento. Si cede, Morena podría reunir la mayoría necesaria para aprobar cambios constitucionales sin necesidad de negociar con la oposición. Si se mantiene firme, el bloque oficialista enfrentaría su primera gran prueba de unidad interna.
En términos financieros, el impacto es claro. En 2025, el Partido Verde recibió más de 860 millones de pesos en financiamiento público; el PT, cerca de 700 millones. Ambos partidos también cuentan con una presencia clave en el Congreso: 62 diputados y 14 senadores del PVEM; 49 diputados y 6 senadores del PT. Una reducción en plurinominales o en presupuesto afectaría directamente su operación política y su capacidad de negociación en futuros comicios.


