José Luis Carrillo
Aún no termina enero y los movimientos políticos con miras a la elección intermedia de 2027 ya comienzan a “calentarse”, al menos en Nuevo León.
Mientras algunos actores locales siguen creyendo que pueden obtener candidaturas únicamente quedando bien con grupos regionales, los más avispados tienen claro que los partidos políticos operan como marcas nacionales y que, por lo tanto, requieren el visto bueno de las dirigencias que despachan en la Ciudad de México.
Un caso concreto es el del municipio de Santa Catarina, donde el gobernador de Nuevo León, el emecista Samuel Alejandro García Sepúlveda, pasó meses anunciando la fallida llegada de Tesla, escenario que priistas y panistas hoy observan como un área de oportunidad política.
Como “mi pecho no es bodega”, conviene señalar que este municipio metropolitano de Monterrey es gobernado de manera cuestionable por Jesús Nava, quien ganó la elección constitucional bajo el cobijo del PAN, partido al que renunció apenas unos meses después para “brincar” a Movimiento Ciudadano.
La misma acción la repitió meses más tarde, cuando buscó refugio en Morena, donde permanece hasta ahora, no sin antes declarar —a diestra y siniestra— que en cualquier momento podría abandonar también ese partido para aliarse con el PRI o incluso declararse alcalde independiente.
Tres partidos políticos en poco más de tres años —periodo en el que incluso logró la reelección— constituyen un récord difícil de superar, incluso fuera del ámbito político.
Vaya, un auténtico chapulín político y un camaleón nato de la política nuevoleonesa.
En este contexto, ante la inminente llegada de Víctor Manuel Pérez Díaz como candidato del Partido Acción Nacional en Santa Catarina, respaldado abiertamente por el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, algunos actores han mostrado inquietud y han comenzado a tejer narrativas sobre una supuesta postulación del diputado federal Homero Niño de Rivera, con la intención de generar una confrontación “fratricida” entre ambos legisladores panistas.
No se hagan bolas. Niño de Rivera sabe que “lleva mano” en el municipio vecino de San Pedro Garza García, por lo que no resulta atractivo para él iniciar una guerra estéril con su colega diputado federal.
Por su parte, Pérez Díaz ha recuperado el liderazgo del Grupo Santa Catarina. Ha sido alcalde y diputado local, y es un campañero nato, condición que ha sido confirmada públicamente por la dirigencia nacional del PAN.
No obstante, el diputado panista tiene claro que no basta con portar el logotipo azul. Recuperar la estructura electoral eficiente que en su momento le dio respeto político no es un asunto menor. Enfrentar al gobierno municipal y a quienes antes le juraron “amor eterno” y hoy buscan enterrarlo implica, inevitablemente, sangre, sudor y lágrimas.
Pérez sabe que la elección de 2027 será, al menos para él y su equipo leal, “la madre de todas las batallas”.
Entonces, ¿quién gana sembrando estas grillas?
La respuesta es simple:
El alcalde Jesús Nava y un distinguido priista del que Adrián de la Garza ha buscado tomar distancia, precisamente para evitar confrontaciones innecesarias con el diputado Pérez.
No es un dato menor que dicho priista sea proveedor especial del municipio de Santa Catarina, y que sea de los pocos a quienes no se les retrasa el pago de facturas, mismas que —por cierto— lucen generosas.
¿Casualidad o causalidad?


