ELMER ANCONA DORANTES
¿Quién salió perdiendo? ¿Quién salió ganando? En primera instancia, cualquiera podría pensar que el gobierno federal asestó un golpe contundente contra el empresario Ricardo Salinas Pliego, al obligarlo a pagar 32 mil millones de pesos al fisco nacional.
El ala radical de la izquierda enquistada en el poder, y el ala facciosa de Morena que representa los intereses de Andrés Manuel López Obrador, dieron brincos de alegría cuando se enteraron que el magnate finalmente pagaría su deuda ¡Qué derrota! ¡Viva México, cabrones!
Más de un ciudadano inocente, fiel creyente del famoso eslogan de “primero los pobres”, celebró este momento por el simple hecho de ver cómo las autoridades arrebataban a un connotado magnate parte de su abultado capital, producto del “saqueo al pueblo bueno”.
“¡Bravo, Bravo!”, se escuchó gritar en algunos espacios sociales, “¡Bien merecido se lo tenía ese millonario fanfarrón!”, se difundió en algunos medios. Así aplaudían la “victoria pírrica” de un gobierno en decadencia contra un capitalista “neoliberal”.
¿Realmente salió perdiendo Salinas Pliego, en este largo y ridículo conflicto que le organizaron sus detractores, hoy enquistados en las altas esferas del poder? Creo que fue todo lo contrario. Vámonos parte por parte.
1.- En marzo de 2024, López Obrador y Antonio Martínez Dagnino (titular del SAT), aseguraron que los adeudos fiscales del conglomerado de Salinas Pliego eran de 63 mil millones de pesos.
Durante la Administración Sheinbaum, las autoridades fiscales bajaron la deuda a 51 mil millones y, finalmente, acordaron que Grupo Salinas pague únicamente 32 mil millones.
Prácticamente redujeron la mitad de su deuda, aunado a que los pagos los hará en 18 cómodas parcialidades. Después de tanto escándalo y de tantas mañaneras, ¿quién salió ganando? Ricardo Salinas Pliego.
2.- Al terminar pagando su deuda, el magnate salió airoso porque el propio sistema político lo convirtió no sólo en un contribuyente responsable ─pese a sus “berrinches”─, sino en una especie de víctima del gobierno.
Los malos de la película ─a decir del propio magnate─ fueron los propios “gobiernícolas” y “zurdos de mierda” que obligan a la gente, al ciudadano común, a los empresarios e inversionistas, a pagar más de lo que en realidad deben. También en este aspecto, el triunfo es para Ricardo Salinas Pliego.
3.- Los gobiernos de López Obrador y de Sheinbaum Pardo utilizaron sistemáticamente los medios de comunicación, públicos y privados, para señalar infinidad de veces el nombre de Ricardo Salinas, siempre para denostarlo.
El magnate, no obstante, salió airoso porque el propio sistema político lo convirtió en una especie de héroe nacional; tan es así, que amplios sectores de la población ya lo comienzan a valorar como uno de los presidenciables más fuertes. El PAN ya abrió las puertas para candidatearlo.
Su mejor propagandista fue el propio gobierno federal, fue la izquierda radical que lo puso en el ojo de la polémica permanentemente. Le crearon gratuitamente una tormenta perfecta. Hasta el momento, a este reconocido empresario no le salió tan cara su campaña política financiada desde el poder público ¿Para quién es el triunfo? para Ricardo Salinas Pliego.
4.- A los enemigos del “Tío Richie” ya se les cayó el jueguito de “todos contra Salinas Pliego” para seguir avanzando políticamente ¿Quién será el empresario, el magnate, el neoliberal en turno a quien utilizarán de piñata?
Sólo les queda seguir echando la culpa de todo a Felipe Calderón y a Enrique Peña Nieto, pero esas artimañas también están muy gastadas, sobre todo ahora que los ciudadanos se dieron cuenta de dónde emana tanta podredumbre.
No les alcanzará como táctica ni estrategia para mantenerse en el poder, lo más seguro es que ahora tomen de “sparring” a gente de su propio partido o movimiento. La derrota es para el sistema.
Ricardo Salinas Pliego, de acuerdo con el Ranking Global de Forbes 2025 y del Bloomberg Billionaires Index, es el quinto empresario más rico de México, pese a que su fortuna o su patrimonio ha ido variando por razones diversas.
Estos reportes lo ubican en el puesto 734 entre los más acaudalados del mundo; el valor de su fortuna es estimada en alrededor de 5.5 mil millones de dólares. Lo que le quitó el SAT fue una simple escama de toda la piel.
¿Habrá valido la pena confrontarlo de esa manera, tan pública e indignamente? Desde mi punto de vista, no.
La presidenta Sheinbaum ha reiterado que la actual política fiscal eliminó privilegios y condonaciones, y que el caso de Salinas Pliego “no fue un tema político, sino fisca”. ¿Usted se la cree?
Desde mi punto de vista, el litigio entre el Grupo Salinas y la autoridad hacendaria que se extendió por siete años dio una simple “victoria pírrica” al gobierno federal ─a Morena─.
Regaló un precioso triunfo al magnate mexicano que ─sin lugar a dudas─, con este tortuoso litigio que trascendió fronteras se ganó el corazón de un amplio sector de la clase media votante.
Todo esto, con toda seguridad, se verá en las próximas elecciones intermedias. La lección es simple: si te vas a meter con Goliat es mejor que le cortes la cabeza, y de no ser así, mejor ni te metas.


