Dilema en el Nido Guinda: unidad o necrosis

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POR KUKULKAN

EN ESTE pantano tropical donde la política se arrastra y muda de piel según la temporada, el Partido Verde Ecologista de México no es ave sino reptil: vertebrado, ectotérmico, de sangre fría y reflejos calculados. No regula su temperatura con convicciones, sino con presupuesto. Si el clima electoral baja, busca el calor del poder; si el sol presupuestal mengua, sisea y amenaza con morder.

HOY el ofidio verde enrolla el cuerpo y vibra la lengua bífida: si la reforma electoral le reduce plurinominales y le adelgaza las prerrogativas, romperá la coalición con Morena. No es ideología; es termorregulación. Sin curules de lista y sin dinero público abundante, el metabolismo del reptil se ralentiza. Y un reptil frío es un reptil peligroso.

EL TERRARIO está lleno de especies altamente tóxicas. El patriarca, Jorge Emilio González Martínez, es una víbora vieja que aprendió a cazar en manglares. Aquel video donde negociaba millones por permisos ambientales fue la radiografía fiel de su dentadura: colmillos huecos, glándulas de oportunismo y un veneno que no mata de inmediato, pero paraliza la ética. Mudó de piel, sí, pero no de hábitos.

MÁS AL SUR, Manuel Velasco Coello practicó el arte del camuflaje en la selva chiapaneca. La Auditoría dejó rastros como huellas en el lodo; y el testimonio de Santiago Nieto Castillo sobre aquel “¿Cuánta lana quieres?” sonó a cascabel agitado antes de la embestida. Quedó claro que en este ecosistema, la presa no es el ratón, es el erario.

PERO en otras latitudes hay serpientes de la misma familia que prefieren el golpe seco. Arturo Escobar y Vega fue capturado con efectivo suficiente para alimentar a toda su colonia de ofidios. Entonces, no le quedó de otra que aceptar que era para pagar a representantes de casilla. Y es que en el nido verde, el dinero en efectivo es como el calor: indispensable para activar músculos y mayorías.

LA MISMA subespecie dinástica supo deslizarse por San Luis Potosí con Ricardo Gallardo Cardona, quien pasó de la cueva judicial al trono estatal y ahora impulsa una sucesión con escamas familiares que brillan con el nombre de la senadora Ruth González Silva, coincidentemente su esposa. El nepotismo aquí no es anomalía genética; es reproducción asistida por decreto.

Y MIENTRAS el ofidio verde aprieta la espiral, Morena observa el terrario con dilema herpetológico. ¿Mantener la cohabitación por ‘unidad’—aunque el contacto prolongado con toxinas ajenas termine por necrosar la piel guinda— o separar especies para evitar el contagio reputacional? Y es que cada escándalo verde ha ido dejando residuos hemotóxicos que viajan por el torrente sanguíneo de la coalición.

EL PELIGRO acecha y los morenistas de sangre caliente —los que aún creen en la homeotermia ética— sienten el frío del reptil en el cuello. No quieren cargar con un pasado de mordidas, observaciones millonarias y videos venenosos. Pero la aritmética legislativa es un terrario estrecho: sin el ofidio, las mayorías se enfrían; con él, la credibilidad se envenena.

LOS VERDES saben que su poder radica en la constricción. No muerden de inmediato; primero se enrollan. Amenazan con romper si le tocan el privilegio de la pluris y el presupuesto porque ahí están sus glándulas: las listas que garantizan presencia sin territorio y las prerrogativas que lubrican la maquinaria. Reducirlas es bajar la temperatura del cuerpo. Y un reptil que pierde calor pierde fuerza.

EN ESTE Nido de Víboras no hay inocentes: hay especies adaptables. El tucán fue máscara; el reptil, la verdadera anatomía. Vertebrado sí, pero flexible; ectotérmico, pero sensible a cualquier cambio de clima político. Si Morena decide sostenerlo en nombre de la unidad, deberá aceptar la convivencia con toxinas que no distingue el electorado. Si lo suelta, asumirá el riesgo de perder calor parlamentario.

AQUÍ la pregunta no es quién morderá primero sino quién soportará mejor el veneno. Porque en la política mexicana, como en la herpetología, la sangre fría no es defecto, es estrategia. Y en este terrario, el que controla la temperatura controla la presa.

@Nido_DeViboras

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