Elmer Ancona Dorantes
Diversas organizaciones ambientalistas lo han dejado claro: el derrame de hidrocarburo en el Golfo de México escaló a una emergencia ambiental de altísimo nivel, y los mexicanos no podemos permanecer pasivos.
El impacto se refleja en daños a ecosistemas costeros y marinos, incluidos manglares y zonas arrecifales, considerados clave para la biodiversidad y la protección natural de todo el litoral.
De los sitios afectados, 42 se ubican en Veracruz y nueve en Tabasco, con presencia de chapopote en playas y lagunas; la emergencia alcanzó tal peligrosidad que ya se extendió a lo largo de más de 600 kilómetros de litoral y alcanzó al menos 51 puntos contaminados.
La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México reporta la muerte de fauna marina, entre ellas tortugas, delfines, manatíes y aves, además del riesgo latente para 125 arrecifes coralinos que forman parte del corredor ecológico.
Y para colmo, al menos 16 mil familias pesqueras dependen de estos ecosistemas, por lo que la contaminación ha impactado directamente en sus ingresos, ante la suspensión o caída de la actividad pesquera.
Ante esta tragedia ¿qué estamos haciendo los ciudadanos? Casi nada. Estamos como simples observadores viendo cómo se tiran la culpa unos y otros, tratando de lavarse las manos.
Si la responsabilidad la tuvo un barco petrolero particular, tal y como lo dice la Presidencia de la República, está bien, que se le sancione penalmente, pero que se tomen las medidas necesarias inmediatas para frenar el ecocidio.
No es posible que, a estas alturas, apenas hoy, el gobierno federal diga que conformará un grupo interdisciplinario para determinar la causa del derrame en el Golfo de México.
En pocas palabras, las autoridades federales apenas están dilucidando quién tuvo la culpa de esta tragedia ambiental, en lugar de estar movilizando barcos y cuadrillas de limpieza para arreglar este desmadre.
Pero aquí la parte más importante es lo que nosotros como ciudadanos podemos hacer al respecto. La Sociedad Civil sí puede ayudar mucho sin ponerse en riesgo ni sustituir a los equipos especializados.
En un derrame petrolero –de acuerdo con ambientalistas- la mejor contribución ciudadana suele ser organizarse, reportar, proteger la salud, apoyar la limpieza de forma segura y vigilar a autoridades y empresas.
Veamos algunas formas concretas con las que los ciudadanos podemos contribuir:
* Documentar con fotos, videos, hora y ubicación exacta de las manchas de hidrocarburo
* Avisar de inmediato a Protección Civil, autoridades ambientales, capitanías de puerto o gobiernos locales
* Registrar qué zonas, especies o actividades pesqueras están afectadas
* Evitar acciones improvisadas que empeoren el daño (pisar dunas o manglares sensibles; mover fauna sin capacitación; usar detergentes; recoger petróleo sin protección)
* En lugar de intentar limpiar con palas o químicos caseros, la gente puede delimitar el área y esperar a que lleguen equipos con protocolos adecuados
* Cuando autoridades, universidades u organizaciones ambientales lo permitan, la ciudadanía puede apoyar en recolección superficial, clasificar residuos contaminados e instalar barreras temporales
* En playas afectadas, los voluntarios pueden integrarse a jornadas oficiales de limpieza usando guantes, botas, mascarillas y rutas de manejo de residuos peligrosos
* La población puede reportar aves, tortugas, peces o mamíferos marinos afectados; acordonar zonas de anidación; evitar tocar animales empetrolados; apoyar centros de rescate con logística
* Apoyar a pescadores y economías locales; impulsar centros de acopio; apoyar cooperativas pesqueras afectadas; promover fondos solidarios; ayudar a visibilizar las pérdidas económicas y sociales
* Monitorear agua, arena y fauna; mapear afectaciones; proponer restauración de manglares, humedales y arrecifes
* Informar sin difundir rumores; compartir sólo información verificada; evitar noticias falsas sobre riesgos o cierres; usar redes sociales para orientar, no alarmar
* Exigir mejores controles a empresas petroleras y navieras
* Promover simulacros y protocolos comunitarios
* Defender manglares, dunas y arrecifes que funcionan como barreras naturales
* Apoyar leyes y políticas de protección costera
En cuanto al cuidado de la salud de las comunidades afectadas, el petróleo y sus vapores pueden generar riesgos, por lo tanto, la ciudadanía debe evitar lo siguiente:
* Tener contacto directo con agua, arena o peces contaminados
* No consumir productos del mar de zonas afectadas hasta autorización oficial
* Proteger a niños, adultos mayores y personas con problemas respiratorios
* Promover información clara en colonias y cooperativas pesqueras
En fin, como ciudadanos no podemos permanecer pusilánimes, inertes, pasivos ante el desastre natural que tenemos en casa, en nuestro hermoso México. Exijamos a nuestras autoridades ponerse a trabajar de inmediato en lugar de estar culpando a medio mundo sin mover un solo dedo para frenar el gravísimo daño ambiental en el que estamos inmersos.
@elmerando


