Las encuestas no lavan culpas

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POR KUKULKAN

EN MORENA hay nervios. Y no precisamente por la oposición, sino por algo más incómodo: el espejo. Porque cuando la nueva presidenta del partido, Ariadna Montiel, sale a advertir que no habrá candidaturas para personajes señalados de corrupción, aunque encabecen encuestas, más de uno sintió que la escalera —esa famosa escalera de la 4T que se barre de arriba hacia abajo— empezó a crujir peligrosamente.

DURANTE años, la consigna fue clara: ganar, ganar y volver a ganar. No importaba mucho con quién, siempre y cuando candidatas y candidatas sumaran votos. Así fue como Morena se llenó de expriistas arrepentidos, expanistas conversos, experredistas resentidos y uno que otro sobreviviente del viejo sistema que entendió que cambiar de camiseta era más rentable que cambiar de costumbres.

Y MIENTRAS eso ocurría, en los estados comenzó la carrera… pero no la democrática, sino la de la autopromoción descarada. Bardas, espectaculares, giras disfrazadas, entrevistas a modo y una intensa actividad en redes sociales con un solo objetivo: posicionarse. Y es que en la lógica morenista reciente, el que salía primero en la encuesta prácticamente tenía medio boleto asegurado.

AL MENOS eso creían. Porque ahora resulta que no. Que siempre no. Que las encuestas ya no serán la varita mágica que limpia reputaciones ni el detergente electoral que quita manchas incómodas. Que eso de tener “cola larga” —como diría el clásico— podría convertirse en un obstáculo, no en un detalle menor. Y ahí es donde la ironía se vuelve deliciosa. 

A ESTAS alturas, hay aspirantes a gubernaturas que llevan meses, incluso años, en campaña permanente. Algunos han recorrido sus estados más veces que los repartidores de paquetería; otros han invertido en imagen lo que no invirtieron en gestión; varios más han construido estructuras que ya operan como si la candidatura fuera cosa juzgada. Todos ellos, convencidos de que la encuesta sería el juez supremo.

HOY, con el nuevo discurso, descubren que tal vez no era juez… sino cómplice. La advertencia de Montiel no es menor. Es, en términos políticos, una bomba con temporizador: no basta con ser popular, hay que ser presentable. Y eso, en un partido que creció a base de pragmatismo, es casi una revolución interna. Porque si la regla se aplica en serio —y ese es el gran “si”—, más de un puntero tendría que hacer las maletas. 

Y NO POR falta de estructura, ni de recursos, ni de conocimiento público… sino por ese pequeño detalle llamado historial. Ese que durante años fue cuidadosamente ignorado bajo el argumento de que “lo importante es el proyecto”. El problema es que el proyecto ya empezó a resentir el peso de esos expedientes. Y entonces la escalera vuelve a aparecer en escena. Aquella frase de López Obrador, “la corrupción se barre de arriba hacia abajo”, hoy parece enfrentar su prueba más dura.

SI EN VERDAD la dirigencia nacional quiere limpiar la casa, no puede empezar por los escalones de siempre mientras deja intactos a los inquilinos más visibles. Y eso incluye, por supuesto, a los adelantados. Esos que confundieron posicionamiento con derecho adquirido. Que creyeron que llenar bardas equivalía a construir legitimidad. Que apostaron todo a una encuesta sin considerar que, tarde o temprano, alguien preguntaría por el origen de su popularidad… y por el contenido de su pasado.

EN ESE sentido, la nueva dirigencia le está moviendo el tablero a Morena. No solo porque pone en duda candidaturas cantadas, sino porque obliga a redefinir las reglas del juego en un partido que se había acostumbrado a la flexibilidad ideológica. La gran incógnita es si esto será un verdadero punto de inflexión o simplemente otro episodio discursivo. Decir que no habrá candidatos cuestionados es fácil. Lo difícil es sostenerlo cuando esos candidatos son, precisamente, los que garantizan triunfos.

JUSTO ahí es donde se verá si Morena decide, por fin, barrer la escalera completa… o si opta por seguir maquillando el polvo mientras presume de limpieza. Por lo pronto, más de un aspirante ya debería estar revisando algo más que sus números en las encuestas. Tal vez sea buen momento de empezar a revisar su expediente.

@Nido_DeViboras

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