Elmer Ancona Dorantes
Elijan un camino diferente. Ese es el llamado que hace Ismael el “Mayo” Zambada a las nuevas generaciones, a los jóvenes; en otras palabras, les está recomendando no tomar el camino del narcotráfico, de los secuestros, de los crímenes violentos, del consumo de drogas, de los robos, de las desapariciones, del lavado de dinero. En síntesis: del crimen organizado.
Les pidió alejarse de todo lo que él hizo durante cuarenta años consecutivos, tiempo en los que recolectó y entrenó a miles y miles de jóvenes a los cuales prostituyó -voluntaria o involuntariamente- involucrándolos en todo tipo de actividades ilícitas y criminales.
Lejos está este criminal de ser o de convertirse en un “Santo Patrono de la Juventud”, porque para buenos consejos están las familias; los padres y los hermanos; los buenos amigos; los sacerdotes y pastores de las diferentes denominaciones religiosas; las casas de estudio.
Los exhortos de un delincuente con ese trágico historial podrían servir en cierta forma, pero jamás para convertirlo en un modelo o prototipo de virtudes para la juventud.
En lo particular creo que este tipo de criminales, junto con todos esos políticos que se sumieron en los fangos, en el lodazal, deberían pasar sus años de vida en prisiones de máxima seguridad de aquí o de Estados Unidos.
Todos ellos han metido a México, a la sociedad en general, en una espiral de terror, de zozobra, de decremento económico, y es hora de que paguen sus ambiciones encerrados en prisión.
El “Mayo” Zambada, previo a la sentencia de cadena perpetua que le dio el juez federal de distrito, Brian Cogan, asumió la responsabilidad de sus crímenes, reconoció que sus acciones causaron mucho daño en México, y llamó a poner fin a la violencia en el país entre las facciones criminales.
“Hoy me presento ante ustedes sabiendo que mis acciones causaron daño, daño real (…)
“La violencia debe acabar en México y en cualquier otro lugar. Se pierden demasiadas vidas. Nadie gana en este tipo de guerras. A la próxima generación le digo: elijan un camino diferente”
Aunque el llamado que hizo el fundador del Cártel de Sinaloa estuvo dirigido en gran medida a los jóvenes, cuando los exhortó a no tomar el mismo camino que él, los políticos y gobernantes de este país deberían parar las orejas.
El “Mayo” Zambada parece gritar a toda voz a todos estos funcionarios públicos que no se inmiscuyan, que no se involucren en asuntos sucios que enturbien la vida política de México.
¡Aléjense, corran, huyan, no se dejen someter, no se dejen engañar ni enganchar, no sean ambiciosos, no se manchen las manos de sangre, no corrompan a las nuevas generaciones. No provoquen más daño!
Eso me pareció escuchar en ese breve mensaje que dio este capo ante el juez federal de Distrito, quien le anunció que va a pasar el resto de sus días encerrado en una prisión de máxima seguridad.
Por su parte, Joseph Nocella Jr., fiscal federal de Brooklyn, afirmó que espera que la sentencia condenatoria aporte algo de justicia a las miles y miles de víctimas del Cártel de Sinaloa.
“Ismael Zambada pasó casi cuatro décadas envenenando comunidades estadunidenses para obtener miles de millones de dólares en ganancias y ordenando el asesinato de cualquiera que se interpusiera en su camino. Hoy, ese capítulo se cierra para siempre”
Este contundente llamado que hizo el “Mayo” debe llegar a los oídos de los millones de jóvenes de este país, para que no tomen decisiones erradas, para que no se dejen llevar ni por las ambiciones ni por las necesidades en su vida.
Datos alarmantes
Entre los delitos atribuidos y documentados al Cártel de Sinaloa bajo el liderazgo del “Mayo”, además del narcotráfico, están los secuestros, tortura, desapariciones forzadas, extorsión, tráfico de armas, tráfico de migrantes, robo de combustibles, minería ilegal, trata de personas y tráfico de vida silvestre.
Con sus diversas actividades delictivas, se expandió el crimen organizado a decenas de estados donde se incrementaronlos homicidios por disputas territoriales; hubo desplazamiento forzado de comunidades; se infiltraron instituciones públicas; provocó el debilitamiento del Estado de derecho y generó pérdidas económicas derivadas de la violencia y la inseguridad.
Esta organización criminal se convirtió en uno de los principales actores en las guerras entre organizaciones criminales en estados como Sinaloa, Chihuahua, Durango, Sonora, Baja California, Zacatecas, Guerrero y Michoacán, esencialmente.
Entre 2006 y 2025, en México se registraron más de 500 mil homicidios dolosos; diversos especialistas coinciden en que una parte importante estuvo relacionada con disputas entre las organizaciones criminales.
Tras la captura de Ismael Zambada en 2024, la disputa interna entre las facciones de “Los Mayos” y “Los Chapitos” provocó más de tres mil muertes y alrededor de tres mil 600 desapariciones, de acuerdo con información presentada durante su sentencia en Estados Unidos.
Durante cuatro décadas, esta organización criminal fue considerada por la Administración para el Control de Drogas (DEA) como la organización más poderosa del mundo, al traficar hacia Estados Unidos cocaína, heroína, metanfetamina, marihuana y la más peligrosa: el fentanilo.
En fin, creo que con la sentencia que le dictó el juez en Estados Unidos a este criminal los mexicanos podemos estar más tranquilos, podemos reflexionar sobre el daño real que generó y que destruyó a miles de jóvenes.
Hoy, el “Mayo” Zambada no tiene el derecho para estar exhortando a las nuevas generaciones a portarse bien, alejarse del mal, para elegir otro camino que no sea el de la delincuencia. Aquí no habrá ni “santos patrones” ni “consejeros profesionales” emanados de los cárteles.
Lo mismo va para todos esos políticos doble cara que desde los púlpitos del poder (gobiernos, cámaras legislativas) lanzan llamados a hacer el bien, a ser buenos ciudadanos, mientras ellos nadan en la podredumbre, vinculados a estos grupos criminales. Y para ejemplo, hay que centrar la atención en muchos gobiernos emanados de Morena.
@elmerando




