- Elsa Aguirre recibió anoche un homenaje póstumo en la Cineteca Nacional, donde se reflexionó sobre su importancia en el cine nacional de la Época de Oro.
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CIUDAD DE MÉXICO.- Elsa Aguirre recibió anoche un homenaje póstumo en la Cineteca Nacional, donde se reflexionó sobre su importancia en el cine nacional de la Época de Oro.
“La fortaleza, el talento, la belleza, el liderazgo, la lucha por determinadas causas, Elsa Aguirre sin duda se ajusta a esa definición. Nos dejó un corte fílmico que perdurará siempre. Mujer sabia y disciplinada que partió de este mundo”, dijo la investigadora Elisa Lozano, en una sala de la sede Xoco.
Con más de medio centenar de créditos actorales, Aguirre falleció el pasado 14 de julio a los 95 años en su casa en Cuernavaca, Morelos.
Estrella de películas como Cantando Nace el Amor (1954), El Sexo Fuerte (1946) y La Mujer que Yo Amé (1950), tuvo que ver cómo se menospreciaba su talento interpretativo debido a su belleza.
“Desafortunadamente se había acostumbrado al medio cinematográfico y cultural a pensar en ella como una mujer bella y no siempre como lo buena actriz que era”, aseguró Francisco Peredo Castro, analista cultural.
Los invitados a la ceremonia pudieron disfrutar la proyección especial de Cuatro Noches Contigo (1952), película en la que la actriz compartió créditos con Luis Aguilar y Domingo Soler con la dirección de Raúl de Anda.
El próximo mes, en la Cineteca Nacional Chapultepec se inaugurará una exposición fotográfica sobre la carrera de Aguirre.
PARTIÓ EN PAZ
Las cenizas de Aguirre permanecen en su casa en Cuernavaca, donde pasó sus últimos años bajo el cuidado de las enfermeras Angélica Moreno, Laura Michelle Ramírez, Isabel López y Jazmín Domínguez.
Aunque en algún momento la estrella expresó el deseo de que fueran llevadas “a la montaña más alta”, sus cuidadoras aseguraron que su última voluntad fue distinta.
Aguirre quería descansar temporalmente en un jardín lleno de flores hasta que llegara el momento indicado para cumplir ese viaje final.
“Está en un jardín bonito con flores. La persona que dejó estipulada para eso sabe cuándo es el momento para llevarlas”, contó Ramírez.
Para quienes compartieron con la actriz jornadas de hasta 72 horas, el destino de sus cenizas representa apenas la continuidad de una despedida que ella misma preparó con serenidad.
“Nos decía: ‘Estén tranquilas, todo está bien, yo me voy bien’. Sentía que había llegado su momento y nos daba las gracias.
“Ella decía que no era una muerte, era pasar a otro plano. Yo le dije que nos volveríamos a encontrar y me respondió: ‘Tenlo por seguro que nos vamos a volver a encontrar'”, relató Moreno.




