- La presión sobre la FIFA también ha crecido en Europa, donde legisladores han pedido investigar a Infantino por violación del principio de neutralidad política.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
WASHINGTON, EU.- Un legislador demócrata de alto rango abrió hoy un nuevo frente de escrutinio sobre la relación entre la FIFA y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al solicitar que el organismo entregue documentos internos y que Gianni Infantino comparezca ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes.
El representante Jamie Raskin, demócrata por Maryland y principal integrante de su partido en dicho Comité, envió una carta al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en la que exige acceso, antes del 9 de agosto, a todos los registros relacionados con contactos entre la FIFA, la administración Trump, la Organización Trump y personas vinculadas al mandatario estadounidense.
Entre la información solicitada figuran listas de regalos, premios, pagos, apariciones públicas u otros beneficios entregados a Trump, miembros de su gobierno o familiares, además de registros de visitas a las oficinas de la FIFA en Miami y Nueva York, esta última ubicada en la Torre Trump.
También pidió preservar todas las comunicaciones, incluidos mensajes enviados mediante plataformas como Signal, Telegram, WhatsApp, X y Truth Social.
La petición surge tras una serie de decisiones que, según Raskin, reflejan un acercamiento inusual entre la FIFA y el presidente Trump antes y durante el Mundial celebrado este año en Estados Unidos, México y Canadá.
Entre ellas, menciona la entrega a Trump del denominado Premio de la Paz de la FIFA, el arrendamiento de oficinas en la Torre Trump y el cambio de sede del sorteo del Mundial, que pasó de Las Vegas al Centro John F. Kennedy de Washington, institución intervenida por aliados del mandatario.
Otro de los episodios bajo revisión es la suspensión de un partido impuesto al delantero estadounidense Folarin Balogun durante el Mundial.
Después de que Trump llamara telefónicamente a Infantino para pedir que se revisara la sanción, la FIFA anunció que el jugador quedaba habilitado para disputar el siguiente encuentro. El organismo sostiene que la decisión fue independiente.
La carta también cuestiona la decisión del Departamento de Justicia de retirar acusaciones en algunos casos derivados de la investigación por corrupción en la FIFA iniciada en 2015.
Raskin plantea que la medida coincidió con el acercamiento entre el organismo y Trump, y solicita todas las comunicaciones mantenidas desde 2024 con funcionarios estadounidenses para determinar si existieron intentos de influir en procesos pendientes.
Asimismo, el congresista pidió información sobre las prácticas de venta de boletos para el Mundial, actualmente investigadas por fiscales generales de Nueva York, Nueva Jersey, Texas y California.
Las pesquisas incluyen denuncias por precios dinámicos, cambios de asientos, presunta publicidad engañosa y el incremento del precio de las entradas para la Final, que según Raskin pasó del máximo de mil 550 dólares prometido originalmente a casi 33 mil dólares por asiento.
La Casa Blanca rechazó las acusaciones. Su portavoz, Davis Ingle, defendió la gestión de Trump y aseguró que la Copa del Mundo de 2026 generó miles de millones de dólares, impulsó las economías locales y se desarrolló de forma segura y exitosa.
Aunque los demócratas no tienen actualmente mayoría para obligar a Infantino a declarar, la iniciativa anticipa un mayor escrutinio si recuperan el control de la Cámara de Representantes tras las elecciones de noviembre.
De ocurrir, Raskin podría asumir la Presidencia del Comité Judicial y contar con facultades para emitir citatorios.
La presión sobre la FIFA también ha crecido fuera de Estados Unidos. Más de 70 legisladores europeos han pedido investigar a Infantino por una posible violación del principio de neutralidad política, mientras la Federación Noruega de Futbol anunció que presentará una queja formal por la intervención que derivó en el levantamiento de la sanción a Balogun.
La UEFA calificó esa decisión como “incomprensible” y aseguró que cruzó “una línea roja”.
*Con información de Agencia Reforma




