- En una industria donde producir cine suele significar el equilibrio de la creatividad con las limitaciones, la productora Inna Payán ha construido una laureada e influyente carrera.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- En una industria donde producir cine suele significar el equilibrio de la creatividad con las limitaciones, la productora Inna Payán ha construido una laureada e influyente carrera basada en la convicción.
Esa visión, que la ha llevado a transitar con la misma naturalidad entre el cine de autor y las producciones de mayor alcance comercial, será reconocida por Mujeres en el Cine y la Televisión durante el Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF).
Para Payán, el reconocimiento adquiere un significado especial por la organización que lo entrega y por su propia historia, marcada por una formación política y social que terminó definiendo su manera de entender el cine.
“Es un reconocimiento muy importante, es el impulso a la visión femenina. Vengo de una familia de la izquierda, muy comprometidos con los movimientos sociales, con el país, con nuestra historia y eso de alguna manera me formó”, compartió.
El homenaje también reconoce a una mujer (detrás de películas como En El Camino, La Jaula de Oro y Los Lobos) que ha abierto camino dentro de una industria históricamente dominada por hombres.
Después de más de 20 años de experiencia, aseguró que hoy enfrenta su trabajo con mayor confianza y serenidad.
“He podido lograr ponerme en un lugar donde me siento segura, donde siento que ya puedo hablar, dar mi punto de vista y que no va a ser maltratado.
“Los códigos que estaban impuestos antes… había machismo enorme, patriarcado. Creo que hay varias batallas que se han ido ganando y los espacios están cada vez están siendo ocupados más por mujeres”.
La realizadora ha contribuido a consolidar algunos de los proyectos más relevantes del cine nacional reciente.
Desde la fundación de Animal de Luz Films, Payán ha acompañado las películas de realizadores como Ernesto Contreras, Mariana Chenillo, Hari Sama, Kenya Márquez y Ángeles Cruz, entre muchos otros.
“Empecé trabajando con Epigmenio Ibarra en Argos, luego me fui a trabajar a Disney, que me dio una formación muy importante, porque es una empresa estructurada, cada departamento tiene una especialidad.
“Luego pude hacer mi propia empresa y pues ha sido una maravilla, porque he sido completamente libre y he estado experimentando siempre; no vengo de escuelas rígidas donde podían tomar las decisiones por ti, te ayudaban a pensar”, señaló.
Payán, quien ha sabido conjugar películas profundamente personales con proyectos de vocación comercial, afirma estar convencida de que ambos caminos son igual de valiosos cuando están sustentados por una historia sólida.
“No pienso solo en hacer un solo tipo de cine, me parece que todos los procesos creativos son importantes. Puedes hacer una película industrial muy comercial y también le doy toda la entrega posible, y luego puedes hacer una película muy personal y muy autoral”.




