- Las redes fantasma atrapan indiscriminadamente tortugas, mamíferos marinos, aves, peces y corales.
RODOLFO MONTES
MÉRIDA, YUC.- Atrapan sin distinción a tortugas, mamíferos marinos, aves, peces y corales. Los animales atrapados atraen a otros depredadores, que a su vez quedan enganchados en las llamadas redes fantasma y su poder destructivo ha venido capturando la vida marina de manera indiscriminada.
Si bien el caso más reciente de este problema ocurrió en la Reserva de la Biosfera Islas Marías en donde personal de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas logró poner a salvo a tres tortugas marinas, la Semarnat alerta que este fenómeno es una de las mayores amenazas para los ecosistemas marinos del sur y sureste mexicano que abarca las costas de Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas.
Aunque la dinámica varía según el tipo de actividad pesquera de cada zona, el impacto ambiental en las aguas del Golfo de México y el Caribe Mexicano es severo debido a la alta biodiversidad de la región.
Reportes de autoridades ambientales y de organizaciones civiles en la materia, alertan que en la barrera arrecifal del Caribe desde Isla Mujeres hasta Xcalak y el Parque Nacional Arrecifes de Cozumel, las redes y líneas abandonadas son letales.
El impacto es mortal. Las redes quedan enganchadas en las colonias de coral (como el coral cuerno de alce), fracturando las estructuras arrecifales o asfixiándolas al impedir la entrada de luz.
En esa zona han quedado atrapadas continuamente tortugas marinas como carey, blanca y caguama que acuden a anidar o alimentarse, así como rayas, tiburones y peces arrecifales.
En la plataforma del Banco de Campeche y zonas como el Parque Nacional Arrecife Alacranes, el problema se manifiesta de formas específicas como en las líneas y poteras abandonadas.
En las costas yucatecas, además de las redes agalleras, abundan las líneas de pesca y anzuelos descartados, asociados a la pesca de pulpo y mero. Los plomos de estas líneas se degradan liberando metales pesados, mientras que los hilos sintéticos causan enredos y microplásticos.
El monitoreo del mar también reporta trampas langosteras o de escama que se pierden durante eventos meteorológicos como huracanes, permaneciendo en el fondo fondo marino funcionando como “jaulas mortales” de manera indefinida.
En el litoral del Pacífico sureste -Golfo de Tehuantepec-, las redes agalleras y de cerco utilizadas en la pesca ribereña y de camarón a menudo se pierden por las fuertes corrientes o el mal tiempo, atrapando en su deriva a tortugas golfinas y mamíferos marinos.
Organizaciones civiles, cooperativas de pescadores y la Conanp coordinan esfuerzos en el sureste mediante jornadas de limpieza de arrecifes.

Grupos de buzos comunitarios y prestadores de servicios turísticos extraen periódicamente toneladas de “basura marina” y redes fantasma enganchadas en los arrecifes del Caribe.
Uno de esos proyectos es impulsado por organizaciones como Conservación Internacional México en la Península de Yucatán que trabaja directamente con las comunidades costeras para incentivar la recolección y el reporte de aparejos perdidos.
Iniciativas locales buscan transformar el nylon y plástico recuperado del mar en productos útiles, evitando que terminen nuevamente en el agua.
Por eso el rescate en la Isla San Juanito de Isla Mujeres demuestra la efectividad de las acciones de monitoreo, vigilancia y conservación dentro de las ANP.
Sin embargo, para erradicar este problema de raíz, la Conanp y diversos colectivos ambientales enfatizan la necesidad de promover prácticas pesqueras responsables y concientizar al sector sobre el manejo adecuado de las artes de pesca, evitando a toda costa el abandono en el mar.




