- Estiman que entre 3 y 5 mil migrantes permanecen, entre ellos cientos de menores no acompañados, un grupo poblacional con protección legal especial.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
CEUTA, ESPAÑA.- Cientos de migrantes permanecen varados en playas y calles de esta comunidad, después de una entrada masiva proveniente de Marruecos que dejó centros de acogida colapsados, decenas de muertos y una nueva tensión diplomática entre Madrid, Rabat y la Unión Europea.
De acuerdo con estimaciones oficiales citadas por medios internacionales, alrededor de 69 mil 500 migrantes han regresado a Marruecos en los últimos cuatro días; una cifra superior a los cálculos iniciales de unas 50 mil entradas registradas el jueves pasado.
El balance oficial de víctimas mortales asciende a 72 del lado español de la frontera y 11 más del lado marroquí, para un total de 83 oficialmente; reportes recientes elevan el saldo total a cerca de 88 o 90 fallecidos, principalmente por ahogamientos, estampidas y condiciones extremas durante el intento de cruce.
Pese al retorno de la mayoría, entre 3 mil y 5 mil personas permanecen en Ceuta, según informó el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas.
Entre ellas, hay cientos de menores no acompañados, un grupo poblacional con protección legal especial frente a la expulsión inmediata.
El responsable local del área, Alberto Gaitán, señaló que la ciudad atiende 862 menores migrantes, mientras los dos centros de acogida —uno para adultos y otro para menores— se encuentran “colapsados”.
En la playa de El Trampolín, imágenes difundidas por agencias internacionales mostraron a decenas de migrantes, en su mayoría procedentes del África subsahariana, recostados sobre la arena y cubiertos con toallas para protegerse del viento, mientras vehículos del Ejército y de la Policía patrullaban la carretera cercana.
Muchos de los migrantes aseguraron que decidieron regresar a Marruecos por la falta de comida, ante el cierre de los comercios en Ceuta, la hostilidad de parte de la población local y la imposibilidad de continuar hacia la península ibérica.
Ceuta y Melilla, los dos enclaves españoles en el norte de África, se encuentran en la costa mediterránea de Marruecos y constituyen las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con el continente africano.
Por esa razón, ambas ciudades enfrentan periódicamente intentos de cruce masivo de personas que buscan llegar a territorio europeo.
La crisis migratoria desató también una disputa política dentro de la Unión Europea. España acusó a algunos socios comunitarios de responder con un discurso poco constructivo y polarizador, mientras Bruselas convocó una videoconferencia de emergencia de ministros del Interior para debatir la situación.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó que España ha respaldado en el pasado a otros países europeos durante crisis migratorias, y que ahora espera una respuesta de apoyo recíproco.
Albares también criticó al gobierno italiano, al acusarlo de contribuir a la desinformación sobre la crisis, y sostuvo que Marruecos ofreció apoyo policial de forma inmediata, sin imponer condiciones a su cooperación, lo que permitió el retorno rápido de la mayoría de quienes cruzaron la frontera.
Sin embargo, el presidente de Ceuta expresó una postura más dura contra Rabat. Vivas, afirmó que en la ciudad prevalece la percepción de que Marruecos permitió, o incluso facilitó, la avalancha migratoria.
“Marruecos nos ha demostrado que no es fiable. Entonces, no hay más remedio que poner los medios que sean necesarios para que no vuelva a hacer esto”, dijo Vivas.
El Ministerio del Interior marroquí atribuyó el incremento de llegadas a la desinformación en redes sociales, a redes de tráfico de personas y a una interpretación errónea de una sentencia judicial española que prohíbe las devoluciones inmediatas de migrantes interceptados en el mar. Esa explicación coincide con la postura oficial de Madrid.
Según reportes de El País y la Cadena SER, que citan fuentes oficiales, los servicios de inteligencia españoles concluyeron que Marruecos no planeó el cruce masivo, pero sí permitió que ocurriera. Los controles fronterizos marroquíes se habrían relajado progresivamente durante julio y se redujeron aún más cuando miles de personas se dirigieron al paso del Tarajal durante la festividad del Día del Trono de Marruecos.
El Ministerio del Interior de Marruecos no respondió de inmediato a solicitudes de comentarios sobre esos señalamientos.
La emergencia reavivó el debate europeo sobre control fronterizo, protección de menores, cooperación con terceros países y uso político de la migración. Para Ceuta, el reto inmediato es atender a quienes siguen en la ciudad, especialmente a los menores, mientras las autoridades españolas buscan restablecer el control y evitar una nueva entrada masiva.
*Con información de la agencia Reuters




