- Arabia Saudita busca un préstamo de 8 mil millones de dólares, mientras la guerra con Irán presiona sus finanzas y afecta las exportaciones petroleras.
STAFF LUCES / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- Arabia Saudita busca un préstamo de 8 mil millones de dólares, mientras la guerra con Irán presiona sus finanzas y afecta las exportaciones petroleras.
El problema no es que el reino se haya quedado sin recursos. Arabia cuenta con importantes reservas financieras, ingresos petroleros y uno de los fondos soberanos más grandes del mundo; el punto es que sus gastos y necesidades de financiamiento han aumentado por la guerra, que altera una economía altamente dependiente del petróleo.
Riad, la capital del país, mantiene enormes inversiones dentro de su programa Visión 2030, con proyectos de infraestructura, turismo, vivienda y nuevas industrias destinados a reducir la dependencia del petróleo.
Al mismo tiempo el país registró un déficit presupuestario de alrededor de 34 mil 300 millones de riales (unos 9 mil 100 millones de dólares) durante el segundo trimestre de este año.
La economía también sufrió una fuerte contracción del sector petrolero. Por eso, recurrir a deuda forma parte de una estrategia para obtener liquidez y mantener sus planes de inversión sin depender exclusivamente de los ingresos inmediatos del petróleo.
¿Qué tiene que ver la guerra con Irán con Arabia?
La principal conexión está en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo.
El estrecho separa a Irán de la península Arábiga y conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el océano Índico.
Por sus aguas pasa una parte fundamental de las exportaciones energéticas de países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar e Irak.
La guerra entre Washington y Teherán ha reducido el tráfico por la zona y aumentado los riesgos para los barcos que atraviesan el estrecho.
Esto eleva los costos de transporte y de los seguros que se tienen que pagar, y puede dificultar que los productores del Golfo coloquen su petróleo en los mercados internacionales.
¿Pero el petróleo caro no los beneficia?
Sí, pero no necesariamente lo suficiente. Cuando existe una amenaza de interrupción del suministro mundial, el precio del petróleo aumenta, eso significa que Arabia Saudita puede obtener más ingresos por cada barril que logra vender, pero el problema es que un precio más alto no compensa automáticamente una reducción en los volúmenes exportados ni en los mayores costos derivados de una guerra.
Además, el conflicto afecta a la economía saudí más allá del petróleo: aumenta los costos de transporte, seguros, importaciones y financiamiento y puede reducir la inversión y la actividad económica interna.
Arabia Saudita tiene una ventaja frente a otros productores: puede utilizar rutas alternativas. Parte de su petróleo puede ser transportado a través del oleoducto East-West hasta puertos sauditas en el Mar Rojo, evitando parcialmente Ormuz. Sin embargo, esa infraestructura tiene una capacidad limitada y no puede sustituir por completo al estrecho.
Arabia ha recurrido cada vez más al endeudamiento para financiar su transformación económica. El país busca preservar sus reservas y activos mientras obtiene recursos adicionales mediante deuda.
Si el conflicto se prolonga, Riad podría enfrentar simultáneamente mayores costos, menor actividad económica, dificultades logísticas y la necesidad de mantener el gasto de Visión 2030.
El Fondo Monetario Internacional ha advertido que una prolongación o escalada del conflicto podría afectar el comercio, la confianza de los inversionistas y el crecimiento de las economías del Golfo.
Y el impacto no se limita a Arabia Saudita: Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y otros productores también enfrentan riesgos derivados de la seguridad de las rutas marítimas y de la estabilidad del mercado energético mundial.




