Helen Barrios
En imagen pública hay una regla que nunca falla: una institución comunica incluso cuando no está hablando.
Comunica con sus decisiones.
Con sus invitados.
Con los escenarios que construye.
Y, sobre todo, con la capacidad de liderazgo de quien está al frente.
La CIU 2026 de la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas es un buen ejemplo.
La BUNACH no solamente organizó un encuentro académico. Construyó una imagen.
Y la imagen que proyectó fue la de una universidad abierta, con capacidad de convocatoria y con la intención clara de jugar en una liga más grande.
Ahí está el liderazgo de Oswaldo Chacón.
Porque organizar un evento de esta dimensión no es únicamente cuestión de logística. Detrás hay una visión.
Hay que decidir a quién convocar. Qué temas poner sobre la mesa. Qué puertas tocar. Qué alianzas construir. Y cómo conseguir que una institución pública, desde Chiapas, sea capaz de atraer miradas nacionales e internacionales.
Chacón entendió algo que en ocasiones se pierde de vista: la imagen pública también es una herramienta de gobierno.
Y la CIU 2026 fue una herramienta muy bien utilizada.
Los nombres que llegaron hablaron por sí mismos.
Ponentes de primer nivel, científicos, académicos, especialistas y personalidades reconocidas pusieron su prestigio al servicio de una conversación que tuvo como escenario a la BUNACH.
Eso cambia la percepción.
No es lo mismo que hablen de una universidad sus propios comunicados a que lleguen a ella voces reconocidas para compartir conocimiento, debatir y dialogar con su comunidad.
La diferencia está en la credibilidad.
Y ahí la CIU ganó.
La BUNACH ganó visibilidad.
Ganó presencia.
Ganó conversación.
Pero, sobre todo, ganó una fotografía pública distinta.
Una fotografía en la que la universidad no aparece solamente como institución regional, sino como un espacio capaz de convocar talento de alto nivel.
Y entonces llega el cierre.
Annie Pardo Cemo.
Su presencia fue mucho más que un acto protocolario.
Fue el broche que necesitaba una convención que apostó por la ciencia, el conocimiento y la excelencia.
Una científica de la UNAM cerrando en Chiapas un encuentro de esta magnitud dice mucho de la dimensión que se quiso imprimir a la CIU.
Y también dice algo del liderazgo de quien tomó la decisión de hacerlo posible.
Oswaldo Chacón ha entendido que el rectorado no solamente se juega en los asuntos internos.
También se juega afuera.
En la percepción.
En las relaciones.
En la capacidad de interlocución.
En el prestigio.
Y en la imagen que una universidad proyecta ante sus estudiantes, ante la sociedad y ante el país.
Eso es liderazgo.
No el liderazgo de la fotografía oficial.
El liderazgo que consigue que otros acepten la invitación y quieran estar.
Ahora viene la parte más difícil.
Mantener lo conseguido.
Porque la imagen pública abre puertas, pero los resultados son los que permiten permanecer dentro.
La CIU 2026 dejó una plataforma.
Ahora toca convertirla en proyectos, investigación, alianzas y oportunidades para la comunidad universitaria.
Si eso ocurre, la convención habrá sido mucho más que un evento exitoso.
Habrá sido un punto de inflexión.
Por ahora, hay una conclusión que me parece difícil ignorar:
la CIU 2026 fortaleció la imagen pública de la BUNACH y mostró a un rector que entendió que una universidad también se construye desde afuera.
Con visión.
Con convocatoria.
Con liderazgo.
Y con una palabra que hoy vale tanto como cualquier indicador:
Reputación.
Mail: barrioshelen@yahoo.com.mx




