- Las autoridades de China han elevado la cifra de muertos tras la devastadora riada que tuvo lugar la semana pasada en la zona fronteriza; entre la región autónoma china del Tíbet y Nepal.
STAFF LUCES / AR
MADRID, ESPAÑA.- Las autoridades de China han elevado la cifra de muertos tras la devastadora riada que tuvo lugar la semana pasada en la zona fronteriza; entre la región autónoma china del Tíbet y Nepal, y que ha dejado más de mil 100 muertos en el territorio nepalí.
Así, las autoridades de la citada región, conocida en China como Xizang, y situada en el suroeste del país, han confirmado el fallecimiento de al menos 21 personas y han cifrado en 541 los desaparecidos en suelo chino; según informaciones de la cadena de televisión CGTN.
De las casi 550 personas que siguen en ‘paradero desconocido’ -número que las autoridades han ido rebajando a medida que se encuentran los restos sin vida de algunos de los desaparecidos-, se estima que alrededor de 260 son ciudadanos extranjeros.
Por otra parte, las autoridades han informado que la carretera que conecta con el puesto fronterizo de Gyirong, en la zona más afectada de China, se encuentra nuevamente operativa tras las completas labores de limpieza y retirada de lodo y escombros que vienen realizándose en la zona.
Desde que ocurrió el desastre, las carreteras que atraviesan el valle han sufrido graves daños; con la presencia de rocas y lodo bloqueando el acceso en varias zonas.
Durante la fase inicial de la operación de rescate, los equipos han puesto en marcha búsquedas preliminares, principalmente a pie, utilizando drones para el reconocimiento y transportando por aire equipos ligeros. Ahora, las operaciones podrán reanudarse de forma más exhaustiva.
Desde que ocurrió la riada, las carreteras que atraviesan el valle sufrieron graves daños, con tramos bloqueados por rocas, sedimentos, corrientes de agua y deslaves secundarios. Durante la fase inicial de la operación, los equipos realizaron búsquedas principalmente a pie, apoyados con drones para el reconocimiento aéreo y traslados por aire de equipo ligero.

Con la reapertura parcial del acceso terrestre, las labores de búsqueda podrán ampliarse de forma más exhaustiva. Según CGTN, China ha desplegado más de 2 mil 300 rescatistas, más de 400 movilizaciones de vehículos, más de 8 mil equipos de búsqueda y rescate y más de 800 vuelos de drones en el área afectada. También fueron restablecidas comunicaciones en 12 estaciones base para facilitar la coordinación de los equipos de emergencia.
La riada fue atribuida por las autoridades chinas a un colapso glaciar de gran altitud ocurrido en Nepal, que habría desencadenado una cadena de deslaves y crecidas violentas hacia el puerto de Gyirong, en la frontera entre ambos países. En días anteriores, autoridades nepalíes habían relacionado preliminarmente la emergencia con un evento sísmico y el bloqueo temporal del cauce del río Bhote Koshi, lo que habría provocado una descarga súbita de agua y material arrastrado desde la montaña.
La tragedia también mantiene en alerta a Nepal por el volumen de personas desaparecidas, la destrucción de caminos, puentes, viviendas y proyectos hidroeléctricos, así como por la dificultad para identificar cuerpos. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Nepal informó que equipos forenses de India, China y Singapur trabajan junto con las autoridades nepalíes para acelerar la recolección de muestras de ADN, análisis e identificación de víctimas.
El gobierno nepalí también solicitó apoyo internacional adicional, entre ellos drones de alta capacidad, equipos LiDAR, puentes Bailey, insumos para prevenir epidemias, kits de ADN, bolsas para restos humanos, radares de penetración terrestre, congeladores de laboratorio, bombas de alta capacidad y equipos de comunicación satelital.
Como parte de la cooperación bilateral, China envió a Nepal un tercer lote de ayuda humanitaria con tiendas de campaña, mantas, congeladores mortuorios, ropa médica de protección y equipos de comunicación satelital. También desplazó un segundo grupo de expertos en identificación genética para apoyar las tareas forenses.
La inundación ocurrió en una zona altamente vulnerable del Himalaya, donde confluyen glaciares, ríos de montaña, fuertes pendientes, lluvias intensas y rutas fronterizas utilizadas por comunidades locales, trabajadores, turistas y peregrinos. La región afectada conecta áreas de Nepal con el Tíbet y forma parte de corredores cercanos a rutas de senderismo y peregrinación hacia destinos como Langtang y Kailash Mansarovar.
Organismos especializados han advertido que el Himalaya enfrenta riesgos crecientes por el retroceso de glaciares, desbordamientos de lagos glaciares, avalanchas, deslaves e inundaciones repentinas. En este caso, la emergencia dejó comunidades aisladas, infraestructura destruida y miles de personas sin contacto, mientras los equipos de rescate continúan trabajando entre lodo, escombros, ríos crecidos y terrenos inestables.
De acuerdo con el balance oficial más reciente de Nepal por la tragedia acontecida a fines de agosto, la prioridad sigue siendo localizar desaparecidos, rescatar a personas con vida, identificar cuerpos, restablecer caminos y prevenir brotes sanitarios en las zonas afectadas.




