- La acusación presentada en la Corte del Distrito Sur de Nueva York describe al Cártel de los Soles como una estructura criminal incrustada en el Estado venezolano.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- La acusación presentada en la Corte del Distrito Sur de Nueva York describe al Cártel de los Soles como una estructura criminal incrustada en el Estado venezolano, integrada por altos mandos políticos y militares que, de acuerdo con la fiscalía estadounidense, convirtieron instituciones públicas en herramientas del narcotráfico internacional.
A diferencia de los cárteles tradicionales, el documento no lo presenta como una organización territorial, sino como una red de poder que controla rutas, protege cargamentos y administra alianzas criminales desde la cúspide del régimen.
Según la acusación, el Cártel de los Soles estaría encabezado por Nicolás Maduro, señalado como el articulador político del esquema.
A su alrededor, el expediente ubica a Diosdado Cabello, descrito como operador clave en la protección armada, el cobro de sobornos y la coordinación con grupos guerrilleros, así como a Ramón Rodríguez Chacín, identificado como enlace en tareas de seguridad y facilitación de acuerdos con organizaciones armadas.
El nombre del Cártel de los Soles deriva, de acuerdo con investigaciones previas, de las insignias de sol que portan los generales venezolanos, a quienes la Fiscalía sitúa como pieza central del modelo: mandos con control sobre aeropuertos, puertos, carreteras, fuerzas armadas y agencias de seguridad, capaces de garantizar “paso libre” a cargamentos de cocaína dentro y fuera del país.
ASEGURAN TRÁNSITO
La acusación sostiene que el Cártel de los Soles no produce droga ni distribuye en la calle. Su función sería asegurar el tránsito internacional de grandes volúmenes de cocaína, principalmente de origen colombiano, hacia mercados externos.
Para ello, habría establecido acuerdos estratégicos con actores armados como las FARC y el ELN, a quienes -según el documento- se les habría permitido operar en territorio venezolano a cambio de protección a los envíos.
El control institucional es el eje del esquema. La Fiscalía afirma que la red utilizó infraestructura estatal -aeropuertos, pistas, puertos, fuerzas de seguridad y oficinas gubernamentales- para blindar los cargamentos, reducir riesgos y neutralizar decomisos.
APOYO EXTERNO
Otro rasgo central del modelo es la externalización de la violencia. La acusación describe cómo el Cártel de los Soles se apoyó en organizaciones criminales externas para ejecutar tareas operativas como custodia armada, traslados, almacenamiento y cobro.
De ese modo, los mandos políticos y militares señalados mantendrían distancia directa de las operaciones físicas del narcotráfico.
La acusación también sostiene que las ganancias del narcotráfico no sólo financiaron enriquecimiento personal, sino que se utilizaron para consolidar poder político, comprar lealtades y sostener al régimen frente a presiones internas y externas.
Para el Departamento de Justicia, el Cártel de los Soles representa un modelo de crimen organizado de Estado, donde la frontera entre Gobierno y delincuencia desaparece.
No se trata de un cártel clásico, sino de una red jerárquica que utiliza al Estado como escudo, capaz de sobrevivir cambios políticos, decomisos y capturas, mientras mantiene activas las rutas del narcotráfico continental.


