- La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó una reforma petrolera que da mayor control a empresas extranjeras y reduce las regalías que pagan al Gobierno.
STAFF / AR
CARACAS, VENEZUELA.- La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó ayer una reforma integral a la legislación que rige su industria petrolera, a fin de otorgar a las compañías extranjeras un mayor control sobre sus operaciones y recortar las regalías que pagan al Gobierno.
Esta medida demuestra cómo, según expertos, la Administración Trump ha regresado a una era de diplomacia de cañoneras, en la que Estados Unidos ejerce su superioridad militar para obligar a otras naciones a ceder ante las prioridades de Washington.
El Ejército estadounidense capturó el 3 de enero al ex líder chavista Nicolás Maduro y lo reemplazó por su Vicepresidenta, Delcy Rodríguez.
Y ante las amenazas de que podría correr la misma suerte, Rodríguez se apresuró a satisfacer las demandas de abrir la industria petrolera venezolana a una mayor participación estadounidense.
“Esta ley nos permite el verdadero salto histórico, cualitativo para convertir estas reservas de petróleo, las más grandes del planeta, en la felicidad más grande del planeta que puede tener un pueblo”, dijo la Mandataria en una marcha organizada para celebrar la aprobación de la ley.
El nuevo marco legal otorga a las compañías extranjeras un claro control operativo sobre las operaciones de producción, mientras relega a la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) a un segundo plano.
También abre la puerta a la reducción drástica de las regalías e impuestos pagados al Gobierno venezolano, al imponer un límite de regalías del 30 por ciento y permitir al Ejecutivo fijar porcentajes para cada proyecto en la fase de ejecución en función de las necesidades de inversión de capital, competitividad y otros factores.
Sin embargo, la reforma no tiene el alcance que algunos inversionistas deseaban, específicamente al dejar a PDVSA bajo control estatal en lugar de desmantelarla o privatizarla.
Los cambios sí revierten la nacionalización de proyectos petroleros en Venezuela en 2007, que llevó a gigantes estadounidenses como ExxonMobil y ConocoPhillips a abandonar al país con las mayores reservas de crudo del mundo.
Esa toma de control fue un pilar central del chavismo, el movimiento político que ha dominado la nación sudamericana durante casi 30 años.
Poco después de que los legisladores en Caracas aprobaran la reforma, la Casa Blanca anunció la flexibilización de las sanciones a la industria petrolera venezolana, a fin de eliminar las restricciones a entidades estadounidenses en materia de transporte, almacenamiento, exportación y compra de crudo.


