- El pleno del Senado aprobó por mayoría, en lo general y en lo particular, la reducción de la semana laboral de 48 a 40 horas, aunque de carácter gradual.
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CIUDAD DE MÉXICO.- Entre críticas de opositores por los alcances de la reforma, el pleno del Senado aprobó por mayoría, en lo general y en lo particular, la reducción de la semana laboral de 48 a 40 horas, aunque de carácter gradual, de suerte que se concretará hasta 2030.
Aunque la reforma, avalada con 103 votos en favor y 15 en contra del PRI y MC, concede un sólo día de descanso por seis de trabajo, Morena se regodeó de alentar la “Primavera laboral de la 4T”.
En la euforia, la morenista Andrea Chávez subió a tribuna con una pancarta con las fotografías de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, y la reseña de 18 logros en materia salarial, de reducción de pobreza y de creación de vivienda.
“La verdadera reducción del tiempo de trabajo no consiste en trabajar lo mismo en menos días, sino en trabajar menos para vivir mejor”, alegó la emecista Amalia García.
“De lo que se trata es de reducir la jornada semana a 40 horas y, explícitamente, garantizar dos días de descanso, y no aumentar el umbral de horas extra. Y sí reducir las horas efectivamente trabajadas”, planteó.
Por Morena, Óscar Cantón Zetina salió al paso de las críticas generadas por la gradualidad de la reforma. Según dijo, “la gradualidad tiene soporte sindical”, por lo que intentar “ir más allá de la prudencia económica a la realidad sería llevar la reforma a una ruta de fracaso”.
La senadora priista Carolina Viggiano reprochó que no se hubiese tomado en cuenta un desplegado que publicaron las agrupaciones obreras más importantes, con el cual dejaron de manifiesto algunos cuestionamientos ante la reforma.
“Finalmente, la esencia de la reforma no se cumple: que haya mayor descanso, mayor tiempo de calidad, que evitemos el estrés en los trabajadores, los traslados de horas y horas de ida y vuelta, el tiempo de calidad con la familia, el poder tener y garantizar una salud integral, una salud mental, emocional y física”, dijo.
En opinión de la lideresa tricolor, el descanso pleno y una mejora de vida “se hubiese conseguido si fueran cinco días de trabajo por dos días de descanso. Lo que se hizo es una simulación”.
“Se nota que sí hubo un diálogo con la oligarquía a la que ustedes decían que iban a combatir y a limitar. Esa oligarquía que sí entra a Palacio Nacional todos los días y que sí puede hablar, no sólo con la Presidenta, sino con todo el gabinete”.
El panista Marko Cortés saludaría la reforma, pero advirtió que representaba “una justicia a medias porque en México el 55 por ciento de los trabajadores está en la informalidad, o sea, que esta reforma a más de la de los trabajadores de México no les va a beneficiar absolutamente en nada”.
“Y si la reforma es mal ejecutada -previno- puede generar un efecto indeseable de que haya aún más informalidad. Dicho de otra forma, que quienes están en la formalidad prefieran o sean despedidos y pasen a la informalidad”.
Cortés consideró que la mayoría en el Legislativo tiene la fuerza suficiente para sacar adelante una reforma de aplicación inmediata.
“Y aquí la pregunta es, ¿por qué esperar hasta 2030 y no comenzar ya con las 40 horas? Quiero entender que el Gobierno pactó con el sector empresarial que fuera así gradual. Díganles a los trabajadores que esta reforma de las 40 horas es hasta 2030, que podrían, porque tienen la mayoría, hacerla ahorita a partir de 2026”.


