- El uso de las redes sociales, aplicaciones y servicios digitales ha expuesto los datos personales.
STAFF / AR
GUADALAJARA, JAL.- El uso cotidiano de redes sociales, aplicaciones y servicios digitales ha incrementado la exposición de datos personales, lo que, combinado con el análisis masivo de información o Big Data, facilita fraudes cada vez más dirigidos y difíciles de detectar.
El académico de la Universidad Panamericana campus Guadalajara, Miguel Alcaraz Rivera, explicó que el Big Data permite procesar millones de datos de manera automática, no solo sobre lo que una persona consume.
Refirió que se aplica sobre hábitos, ubicaciones, interacciones y patrones de comportamiento, cuya información puede ser aprovechada con fines delictivos.
“Ya no se trata únicamente de saber qué compras, sino cuánto tiempo observas algo, si dudas, si regresas o si un anuncio logra captar tu atención; todo eso queda registrado”, señaló.
El principal riesgo no es la tecnología, advirtió, sino la cantidad de información que los usuarios comparten, muchas veces sin darse cuenta, al aceptar permisos excesivos en aplicaciones o términos y condiciones que no leen.
Estas bases de datos pueden obtenerse de forma legal o ilegal y terminar en manos de delincuentes.
“El fraude digital dejó de ser al azar; hoy se analizan perfiles específicos para atacar a quienes tienen mayor probabilidad de caer”, explicó.
Como medida preventiva, Alcaraz Rivera recomendó minimizar la información expuesta, revisar permisos de aplicaciones, eliminar las que no se utilizan y emplear gestores de contraseñas, ya que reducir la huella digital disminuye el riesgo de fraude y suplantación de identidad.
Recientemente se reveló que especialistas apuestan por la alfabetización digital por parte de los usuarios para reducir el riesgo de ser víctima de ciberdelitos.


