- El jazz no es lo único que une a Nina Simone, Billie Holiday, Aretha Franklin y Amy Winehouse, sino su resistencia artística frente a la industria y su desafío a las normas de sus épocas.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- El jazz no es el único hilo conductor entre Nina Simone, Billie Holiday, Aretha Franklin y Amy Winehouse. En su lugar, la resistencia artística frente a la industria traza una línea que une a estas cuatro voces de mujeres que desafiaron los moldes de sus épocas.
Bajo esa premisa se concibió la primera temporada del ciclo “Grandes Voces del Jazz”, la cual concluirá con un homenaje a Amy Winehouse el próximo 17 de abril en el Monumento a los Héroes del Escuadrón 201, dentro de la primera sección del Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México.
“Ahí están 100 años de música contados por voces femeninas que, si algo las conecta, a mi gusto, es la resistencia ante la industria y ante el mundo. Como mujeres y como músicos tienen estas luchas. Este homenaje es para esas figuras de resistencia que se plantaron y cambiaron la escena desde el lado musical”, dijo en entrevista Jordi Funtanet, CEO de Not a Bot, productora de los conciertos de Jazz is Dead en México.
Cada una de estas cantantes convirtió su trayectoria en un acto de afirmación frente a las presiones comerciales, redefiniendo el lugar de las mujeres en la industria musical.
En ese recorrido por sus legados, la figura de Winehouse adquiere un matiz particular para Funtanet, ya que le tocó presenciar parte de su trayectoria como admirador.
“Ella estaba siendo parte de lo que ahora me hace todo el sentido, porque ella era esa resistencia a la depredación de la música en su forma comercial, sino como arte. Veía a la música como arte, desgraciadamente creo que eso acabó con ella. Se ha vuelto un bastión de resistencia increíble para mí”, opinó.
El concierto, cuyos boletos se pueden adquirir a través de la plataforma Passline, contará con la participación de Jeary, cuya voz estará acompañada por la Christian Balderas Band para tejer una base sonora que transita entre el jazz y el soul.
Más allá de este cierre de temporada, el proyecto apunta a crecer. La intención es llevar el ciclo a otras ciudades del País, entre ellas Guadalajara y Monterrey, con el objetivo de ampliar su alcance y consolidar una propuesta que pone en el centro las historias de resistencia que han marcado la música contemporánea.
“Me muero de ganas de llevar todo lo que se pueda a otros lados. La misión de este movimiento en el que trabajamos e impulsamos todo el día para conectar con la mayor cantidad de gente”, compartió.


