- Con el fin de reactivar la autosuficiencia alimentaria y rescatar saberes agrícolas ancestrales, promotores culturales iniciaron un proyecto para reintroducir el cultivo de café de traspatio en comunidades rurales de la zona maya.
EUGENIO PACHECO
CHETUMAL, Q. ROO.- Con el fin de reactivar la autosuficiencia alimentaria y rescatar saberes agrícolas ancestrales, promotores culturales iniciaron un proyecto para reintroducir el cultivo de café de traspatio en comunidades rurales de la zona maya.
Tras dos años de pruebas técnicas, la iniciativa ha logrado adaptar cafetos al clima cálido y suelos a nivel del mar característicos de la región.
Basilio Velázquez Chi, líder del proyecto, detalló que las plantas adaptadas ya rinden dos cosechas anuales (abril-mayo y octubre-noviembre), con una producción estimada de un kilo de grano por planta en cada ciclo.
El objetivo principal es que las familias retomen el cultivo orgánico para consumo propio, reduciendo la dependencia de productos comerciales.
Una de las características distintivas de este café es su bajo contenido de cafeína, lo que lo hace apto para adultos mayores, personas con restricciones médicas y mujeres embarazadas.
Aunque el promotor reconoció que el perfil de sabor es menos intenso que el de los granos cultivados en regiones altas como Chiapas o Veracruz, subrayó que su calidad es ideal para el gusto local y el consumo doméstico.
El proyecto también busca combatir el consumo masivo de café soluble comercial, el cual ha desplazado al café de grano bajo la idea errónea de que los residuos en el colador representan un desperdicio.
La iniciativa documenta prácticas utilizadas en las décadas de los 70 y 80, cuando las familias mayas todavía empleaban sustitutos naturales ante la escasez del grano.
Entre estos conocimientos destacan la tortilla de nixtamal quemada que proporciona un sabor similar al café con notas tostadas; el Bejuco, una infusión con matices terrosos y las hojas de Ramón, que representa una alternativa ligera libre de cafeína.
El programa incluye un eje de empoderamiento económico a través de la fabricación de cafeteras artesanales elaboradas con troncos de madera y filtros de tela, producidas por familias locales para generar ingresos extra.
Velázquez Chi informó que el plan de trabajo contempla la entrega gratuita de plantas y la difusión de la receta tradicional, que consiste en hervir el grano con piloncillo y canela, buscando que las nuevas generaciones preserven esta práctica biocultural característica de la zona central de Quintana Roo.



