- Con el termómetro en ascenso y la temporada primavera-verano en pleno apogeo, se enfrentan no solo días más calurosos, sino también un desafío creciente en materia de salud pública.
OMAR ROMERO
CANCÚN, Q. ROO.- Con el termómetro en ascenso y la temporada primavera-verano en pleno apogeo, se enfrentan no solo días más calurosos, sino también un desafío creciente en materia de salud pública.
Prácticas como la venta de agua embotellada “pirata”, fruta picada expuesta al calor o alimentos sin condiciones adecuadas de refrigeración se convierten en focos potenciales de enfermedades.
Las altas temperaturas aceleran la descomposición de los productos y ponen a prueba los estándares de higiene, especialmente en pequeños comercios donde la infraestructura puede ser limitada.
Frente a este panorama, la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec) y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) han unido esfuerzos para impulsar mejores prácticas sanitarias.
A través de un curso gratuito, en línea y de convocatoria abierta, buscan capacitar a los comerciantes en la norma NOM-251-SSA1-2009, enfocada en la higiene en la preparación de alimentos.
Así como en la NOM-127-SSA1-2021, que regula la calidad del agua para consumo humano.
La iniciativa cobra especial relevancia ante la cercanía del Mundial de Futbol, evento que se celebrará en verano y que atraerá a más de cinco millones de visitantes al país.
Más allá de la derrama económica estimada en más de 60 mil millones de pesos, autoridades y comerciantes coinciden en que la verdadera oportunidad está en proyectar una imagen de México como un país limpio, responsable y comprometido con la salud
“Cuidar la salud de nuestros clientes no solo es una obligación, también es una oportunidad para fortalecer la confianza y la rentabilidad de los negocios”, señaló Cuauhtémoc Rivera, presidente de Anpec, al hacer un llamado a los pequeños comerciantes para asumir un papel activo como promotores de un mercado higiénico.
Sin embargo, el reto no es menor; durante esta temporada, el consumo eléctrico se dispara debido al uso intensivo de sistemas de refrigeración, que a menudo operan al límite por la constante apertura y cierre.
Esto no solo reduce su eficiencia, sino que incrementa significativamente los costos de energía, llegando incluso a duplicar o triplicar los recibos de luz.
A ello se suman apagones y fallas en el suministro eléctrico, particularmente en las regiones más calurosas del país.
El calor, intensificado año con año por los efectos del cambio climático, ha dejado de ser un fenómeno estacional para convertirse en una constante que impacta directamente la operación y rentabilidad del pequeño comercio.
Pese a las dificultades, el sector enfrenta una oportunidad clave, garantizar productos seguros, frescos y de calidad que no solo protejan la salud de los consumidores, sino que también dejen una impresión positiva en los visitantes internacionales.


