- Los ataques incendiarios contra centros de tratamiento del ébola en el Este de la República Democrática del Congo subrayan los serios retos a los que se enfrentan las autoridades.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO.- Los ataques incendiarios contra centros de tratamiento del ébola en el Este de la República Democrática del Congo subrayan los serios retos a los que se enfrentan las autoridades, incluida una reacción adversa en comunidades locales, mientras intentan frenar un brote de la enfermedad infecciosa que ha sido declarado una emergencia sanitaria mundial.
Las autoridades congoleñas informaron que los casos sospechosos ya han superado los 900 en el Este del país, principalmente en la provincia de Ituri, donde se concentra el brote en curso.
El incendio la semana pasada de los centros en dos localidades en el corazón del brote dejó al descubierto la ira en una región asediada por la violencia, la cual está vinculada a grupos insurgentes armados, así como el desplazamiento de un gran número de personas, el fracaso del gobierno local y los recortes en la ayuda internacional que, según expertos, han despojado de recursos a los centros de salud en comunidades vulnerables.
“Converge un conjunto devastador de emergencias”, manifestó la organización sin fines de lucro Physicians for Human Rights.
Durante años, en el este del Congo se han producido ataques de decenas de grupos rebeldes y milicianos independientes unos de otros, algunos de ellos con vínculos con países extranjeros o con el grupo extremista Estado Islámico (EI).
Los rebeldes del M23, respaldados por Ruanda, controlan distintas partes de la región. Si bien el Gobierno congoleño aún controla en gran medida la provincia nororiental de Ituri, el epicentro del brote de ébola, ese control es precario.
Las Fuerzas Democráticas Aliadas, un grupo islamista ugandés vinculado al EI, es uno de los grupos rebeldes dominantes en la zona y responsable de ataques violentos contra objetivos civiles.
Antes del brote, Médicos Sin Fronteras dijo en una evaluación que la inseguridad en Ituri había empeorado recientemente, lo que provocó que médicos y enfermeras huyeran y dejaran centros de salud desbordados y, en algunas partes, “condiciones catastróficas”.
La oficina humanitaria de la ONU dice que casi un millón de personas han sido desplazadas de sus hogares por el conflicto en Ituri.
Eso significa que este brote de ébola se “desarrolla en comunidades que ya enfrentan inseguridad, desplazamiento y sistemas de atención de salud frágiles”, afirmó Gabriela Arenas, coordinadora regional de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
*Con información de la agencia AP



