- Tras la agresión a la Alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega y a su equipo durante un operativo contra el ambulantaje, la venta informal en la Zona Rosa aumentó significativamente.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- Luego de que el martes, la Alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega y parte de su equipo de Gobierno fueron agredidos durante un operativo contra el ambulantaje, la venta de artículos en la vía pública se desbordó en la Zona Rosa.
En Calle Génova, ayer los ambulantes extendieron sus mercancías sobre mesas, telas e incluso árboles y jardineras.
Tras un recorrido realizado por REFORMA, se contabilizaron más de medio centenar de puestos improvisados con artículos alusivos al Mundial, principalmente playeras que se ofrecían como “clon casi original”.
En la calle, los vendedores se comunicaban a través de radios y se coordinaban con sujetos que realizaban rondines sobre motonetas en medio del andador peatonal, frente a policías.
“Ya estamos hartos, un tiempo poquito ya los habían quitado y luego regresaron, ocupan el espacio, son agresivos y nadie hace nada, está horrible y hay que aguantarse”, lamentó un locatario cuya fachada era obstaculizada por un puesto ambulante con productos de origen asiático.
El martes, Rojo de la Vega y un equipo de unas 15 personas, llegaron por la noche al corredor pero fueron golpeados por vendedores, de acuerdo con la denuncia de la Alcaldesa ante la Fiscalía General de Justicia capitalina.
“Hoy normalizan y hasta celebran la agresión contra alguien por hacer su trabajo, ¿qué le espera a la ciudadanía? La violencia no se negocia, no se justifica, no se aplaude. Nunca”, expresó ayer a través de un video.
La Edil afirmó que antes de acudir a notificar a los vendedores, la Secretaría de Seguridad Ciudadana le canceló el acompañamiento.
Rojo de la Vega afirmó que los agresores fueron identificados como personas cercanas a la diputada de Morena, Diana Sánchez Barrios.
En un comunicado, la asociación de vendedores Prodiana, que se despliega en Zona Rosa y el Centro Histórico, afirmó que el grupo de la Alcaldía tenía “actitud intimidatoria” y afirmó que los comerciantes asisten a mesas de diálogo y cumplen con documentos.




