- Para lo que resta del año, la sobreoferta de carne de res en el País podría presionar el precio que reciben los productores.
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CIUDAD DE MÉXICO.- Para lo que resta del año, la sobreoferta de carne de res en el País podría presionar el precio que reciben los productores, sin que necesariamente implique una reducción de costos para los consumidores, advirtieron ganaderos y engordadores.
Jesús Brígido Coronel, presidente de la Asociación Mexicana de Productores de Carne (AMEG), señaló que el cierre de la frontera estadounidense para el ganado mexicano en pie, que acumula más de un año, ya generó un excedente de animales en el mercado nacional.
A esta situación se suma el incremento de importaciones de carne sin arancel provenientes de países con los que México no tiene acuerdos comerciales, lo que podría aumentar la presión sobre los precios en toda la cadena productiva.
“El Pacic (Paquete Contra la Inflación y la Carestía) permitió el ingreso de cárnicos sin arancel, de cualquier origen (…). En 2025 se desborda el mercado mexicano: de traer 5 mil toneladas anuales, se llegan a 125 mil, eso origina que México se inunde de carne, generando una sobreoferta”, explicó el representante de AMEG.
El dirigente ganadero añadió que el escenario se complicó por el inventario de más de un millón de reses destinadas a exportación que permanecen en el País desde hace más de un año debido a las restricciones sanitarias.
De acuerdo con Coronel, este volumen de animales representa una producción adicional que deberá colocarse en el mercado interno, lo que incrementaría la presión sobre los productores.
“Ese ganado se queda en México, originando más de medio millón de toneladas adicionales a los 2 millones 300 mil que ya producimos”, advirtió.
Ante este escenario, el presidente de AMEG estimó que la producción nacional podría alcanzar cerca de 3 millones de toneladas al cierre del año, un nivel que afectaría la rentabilidad del sector.
“Con ese exceso, México para finales de este año quizá llegue a los 3 millones de toneladas, lo que va a originar un descalabro para los productores mexicanos”, afirmó.
Además de la presión por la oferta, los productores deberán asumir mayores costos derivados de las medidas de prevención contra el gusano barrenador y de los nuevos procesos de inspección sanitaria.
Coronel explicó que los tiempos de traslado y revisión aumentaron, lo que impacta en los costos de operación y en las pérdidas asociadas al manejo del ganado.
“Ante el riesgo del gusano barrenador se elevó el tiempo y el costo, incrementando mermas y mortalidad en contra de la rentabilidad”, señaló.
El representante del sector consideró que será necesario fortalecer los recursos destinados a atender la contingencia sanitaria.
“Al final del día, lo que se requiere es un mayor presupuesto”, sentenció.




